El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, publicó el 11 de julio un video en su cuenta de X en el que reclamó cambios urgentes en la política diplomática de sus aliados y presionó a Estados Unidos y Europa para acelerar la entrega de sistemas Patriot y la puesta en marcha de un proyecto europeo de defensa antibalística.
«Los acuerdos a nivel de líderes deben cumplirse más rápida y completamente», declaró Zelensky, quien señaló específicamente el acuerdo con Washington sobre licencias para producir los Patriot y los proyectos de cooperación defensiva con socios europeos.
La exigencia llegó horas después de que Ucrania sufriera una ofensiva nocturna con 121 drones y 12 misiles rusos. Según el parte militar, seis de esos misiles eran balísticos y no pudieron ser interceptados, lo que provocó daños en múltiples puntos del país. Las defensas ucranianas lograron abatir 111 drones y dos misiles aéreos guiados, pero los misiles balísticos impactaron en once ubicaciones.
En Kiev, 11 personas resultaron heridas, incluido un niño, y se registraron daños en edificios residenciales, oficinas y un seminario teológico. Zelensky informó además de «un terrible ataque con bombas rusas en Sumy» y un ataque con misiles en Odesa.
Las fuerzas rusas emplearon seis misiles balísticos Iskander-M y S-400 lanzados desde la región de Briansk, cuatro misiles aéreos guiados Kh-59/69 desde Crimea, dos misiles antirradar Kh-31 desde el mar Negro, y drones Shahed, Gerbera, Italmas y réplicas Parodia lanzados desde regiones rusas, zonas ocupadas de Donetsk y Crimea.
«No deben pasar semanas entre el anuncio de un paquete de apoyo para Ucrania y su implementación», advirtió el mandatario, quien subrayó que «los soldados ucranianos necesitan más medios y más oportunidades para proteger la vida».
En paralelo, Zelensky afrontó una crisis interna relacionada con la explosión en depósitos militares en Vyshneve. El Servicio de Seguridad de Ucrania y la Oficina del Fiscal General abrieron una investigación penal. Según el presidente, el general mayor Poklad informó de los primeros resultados: funcionarios de «Ukroboronprom» habrían permitido que depósitos con armas estuvieran ubicados en Vyshneve, en violación de la ley y de una decisión del Estado Mayor. «Se conocen los nombres de los funcionarios responsables», afirmó Zelensky, quien confirmó que la investigación abarca tanto a directores como a subdirectores responsables de seguridad.
«Cada responsable debe saber que de sus decisiones o de su inacción dependen vidas humanas», concluyó el mandatario.
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El dato importa más que el ruido. Lo que revela esta jornada no es solo la brutalidad de la ofensiva rusa, sino la brecha entre los compromisos anunciados en cumbres y la realidad sobre el terreno. Sistemas prometidos que no llegan, acuerdos de licencias que se demoran, paquetes de ayuda que tardan semanas en implementarse: cada día de retraso tiene un costo medible en vidas y en infraestructura civil destruida.
Conviene mirar los incentivos. Para las capitales occidentales, la velocidad burocrática en la transferencia de armamento no es un problema técnico menor: es una decisión política. Si los aliados de Ucrania consideran que el orden internacional basado en soberanía y disuasión vale la pena defender, la coherencia exige que los compromisos de la cumbre de la OTAN se conviertan en capacidades reales antes de que el siguiente ataque balístico encuentre el cielo de Kiev sin defensa suficiente.

