Donald Trump negó que la Casa Blanca hubiera ordenado esta semana restringir los servicios de Starshield, la red de internet «hermana» de Starlink, usada por Ucrania en tareas vinculadas a drones y comunicaciones. «No fui yo y no creo que haya sido Elon Musk», dijo el presidente de Estados Unidos, horas después de que Volodimir Zelensky afirmara que aún no se había restablecido la capacidad de la red.
Trump añadió ante la prensa que, «por lo que entiendo, es lo mismo que siempre ha sido». Musk, por su parte, atribuyó cualquier restricción a la Casa Blanca y escribió en X que «los sistemas Starshield son propiedad del gobierno estadounidense y están bajo su control».
La controversia gira en torno a una herramienta que Kiev ha usado durante mucho tiempo para la recopilación de datos de drones autónomos y otras comunicaciones. El martes por la noche, Starlink restringió los límites de velocidad a 160 km/h (100 mph), lo que significó que cualquier arma que viajara por encima de ese umbral perdió conectividad con la red.
Serhii Beskrestnov, asesor de Zelensky, escribió en Telegram que «nuestras fuerzas armadas no recibieron ninguna advertencia sobre estas restricciones», lo que, según él, provocó el fracaso de varias misiones. Radoslaw Sikorski, viceprimer ministro de Polonia, también criticó a Musk en X por las limitaciones y le preguntó si estaba «haciendo política con tus productos otra vez».
El diario The Telegraph informó hoy que Musk, asesor del Pentágono en materia de tecnología, «se acercó a Donald Trump con la idea de ralentizar el servicio Starlink en Ucrania», y que ambos participaron en la imposición de las restricciones. Reuters ya había dicho el jueves, citando a dos funcionarios estadounidenses, que la orden de restringir Starlink en territorio ucraniano provino de la Casa Blanca, aunque no precisó quién la emitió.
La disputa se produce en medio de días de tensión entre Washington y Kiev. Trump pidió a Ucrania que detuviera todos los ataques contra las refinerías de petróleo rusas, y después Musk escribió en X: «Zelensky ha ido demasiado lejos». Zelensky, entretanto, reanudó esta semana esos ataques, una medida que Trump criticó tres días después de anunciar un alto el fuego en la infraestructura energética.
Kiev dijo que detendría los ataques si Rusia hacía lo mismo, pero Moscú nunca confirmó el alto el fuego y continuó sus ataques, según BBC. En paralelo, Zelensky dijo este viernes ante líderes de la UE: «Si yo no me opongo a esto... ¿quién lo hará?».
Conviene mirar los incentivos. Cuando una red privada se convierte en infraestructura militar, la frontera entre negocio, tecnología y poder estatal deja de ser teórica. El episodio sugiere que el control de una herramienta crítica puede depender menos de la retórica sobre aliados y más de quién tiene, en los hechos, la palanca operativa.
También deja una lección incómoda para Kiev y para sus socios europeos: la dependencia tecnológica crea vulnerabilidad. Si Starlink y Starshield son decisivos para la defensa ucraniana, entonces la estabilidad del frente no depende solo de munición o diplomacia, sino también de decisiones tomadas lejos del campo de batalla. En ese terreno, la soberanía no se declama; se asegura.

