El Departamento de Estado de Estados Unidos instó este lunes a las autoridades de Rusia a compartir información «de forma rápida y transparente» sobre un caso de presunta peste pulmonar en la región de Irkutsk, tras la muerte de una investigadora en un presunto accidente de laboratorio en Shelejov.
Un portavoz del Departamento de Estado dijo a Europa Press que tienen constancia de las noticias sobre «un caso mortal de presunta peste pulmonar» en Irkutsk y que siguen de cerca la situación junto con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y otros socios interinstitucionales.
Washington subrayó, sin embargo, que no se han confirmado muchos detalles respecto al caso. Por eso animó a Moscú a compartir «información precisa de forma rápida y transparente».
La peste es una enfermedad conocida y tratable con antibióticos comunes, especialmente si el tratamiento se inicia a tiempo, explicó el portavoz. También recordó que se dan casos de forma natural en muchas partes del mundo.
Del lado ruso, las autoridades aseguraron que la situación epidemiológica en la región de Irkutsk es «estable» después de activar una serie de medidas de emergencia durante los últimos días a causa de la muerte de una investigadora en un presunto accidente de laboratorio en Shelejov.
Moscú señaló que ya hay medidas en marcha en respuesta al suceso, registrado el viernes en el Instituto Contra la Peste en Siberia y el Extremo Oriental. Rospotrebnadzor explicó que, debido a la profesión de la fallecida, se establecieron «medidas epidémicas exhaustivas» para hacer frente a la situación, incluidas acciones para «identificar el círculo más amplio posible de personas que hubieran estado en contacto con la paciente».
Más allá del episodio concreto, el caso recuerda una lección elemental de orden internacional: cuando una posible amenaza sanitaria aparece en un laboratorio, la velocidad y la claridad de la información importan tanto como la capacidad de respuesta. La opacidad eleva la desconfianza, complica la coordinación y deja a los contribuyentes y a los sistemas de salud reaccionando tarde.
Conviene mirar los incentivos. Ningún gobierno gana credibilidad cuando administra la incertidumbre a cuentagotas, y menos aún si la noticia involucra riesgos biológicos. La exigencia de Washington apunta a algo más que un intercambio diplomático: defiende el principio de que la información precisa debe circular antes de que lo hagan el rumor, el pánico o la improvisación.
Para Moscú, el costo de la ambigüedad puede ser mayor que el de la transparencia. Para todos los demás, el dato importa más que el ruido. Cuando la salud pública depende de respuestas tempranas, las instituciones que rinden cuentas y comparten evidencia protegen mejor que las que se refugian en la reserva burocrática.
