El doble terremoto del 24 de junio en Venezuela deja, según el balance oficial presentado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, 4.333 fallecidos confirmados, 16.740 heridos y 17.907 personas sin vivienda. El sábado se sumaron 215 nuevos cuerpos rescatados de los escombros, uno de los incrementos diarios más altos de las últimas dos semanas, lo que refleja que las labores de desescombro en La Guaira siguen en marcha y se han intensificado.
Las cifras del gobierno señalan además que 31.193 pacientes han sido atendidos en hospitales y que más del 90 % ha recibido el alta. Un total de 18.437 personas se encuentran distribuidas en 94 campamentos transitorios. El balance oficial contabiliza 856 edificios afectados y 190 colapsados, con 9.766 toneladas de alimentos distribuidas y 13,9 millones de litros de agua entregados.
Ante la magnitud de la emergencia, la sociedad civil ha tomado iniciativas propias. La médico venezolana Linda Rincón explicó en entrevista con NTN24 que los voluntarios desplazados a La Guaira optaron por dividir sus jornadas entre su trabajo formal y la atención a comunidades damnificadas. «Vamos a dividir nuestra vida en nuestro trabajo y en el trabajo ciudadano para venir aquí aunque sea una vez a la semana y seguir visitando comunidad por comunidad; con nuestro propio trabajo vamos a seguir recolectando dinero para reconstruir y ser útiles», afirmó Rincón. El grupo realiza además un mapeo de comunidades y casos a través de redes sociales para orientar su asistencia.
En el frente internacional, Japón anunció este viernes el envío de un segundo equipo médico, que se suma al primer contingente de 42 miembros ya desplegado la semana pasada. Tokio acompaña este segundo envío con un paquete de ayuda humanitaria por 3,5 millones de dólares destinado a alimentos, artículos médicos y bienes esenciales. El Ministerio de Exteriores japonés precisó que los fondos se canalizarán a través del Programa Mundial de Alimentos, la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Organización Internacional para las Migraciones. España y Brasil también mantienen hospitales de campaña activos en La Guaira.
Delcy Rodríguez había solicitado días atrás apoyo específico a países con experiencia sísmica —Japón, Perú y Chile— para evaluar daños estructurales. «Estamos pidiendo ayuda de primera a países que también son países sísmicos, para tener aquí a especialistas que nos permitan ver qué estructuras requieren ajustes», declaró en una transmisión de Venezolana de Televisión. El gobierno ha estimado que se necesitarán al menos 25.000 viviendas para los afectados.
Conviene mirar los incentivos. La respuesta más ágil y con mayor rendición de cuentas visible proviene, hasta ahora, de actores no estatales: médicos voluntarios que financian su propio desplazamiento y organismos multilaterales que exigen trazabilidad de los fondos. La plataforma Transparencia Venezuela, según información del propio medio, busca que «la gente tenga miedo de robarse los reales de la ayuda humanitaria», una frase que ilustra el riesgo real de desvío en un Estado sin controles independientes.
El dato importa más que el ruido: con más de 4.300 muertos y casi 18.000 personas sin techo, Venezuela enfrenta una reconstrucción que excede con creces la capacidad de un gobierno que llega a la emergencia sin reservas fiscales ni credibilidad institucional. La ayuda internacional es indispensable; la pregunta que la coyuntura plantea es si los mecanismos de distribución serán suficientemente transparentes para que llegue a quienes la necesitan.



