Venezuela sumó otra derrota bajo la dirección de Oswaldo Vizcarrondo. Esta vez fue por 2-1 frente a Japón en Hiroshima, en la apertura de la ventana internacional de septiembre y octubre.
La Vinotinto se había adelantado al inicio del segundo tiempo, pero Japón necesitó apenas dos minutos para igualar y, en el cierre, un penal en el minuto 90+6 terminó por definir el resultado. Antes de eso, Venezuela ya había dejado escapar otras ventajas en el marcador contra Turquía y Japón, de acuerdo con el recuento del propio partido.
El encuentro dejó una secuencia conocida para la selección. Venezuela generó ocasiones claras en las acciones a balón parado y anotó mediante un ataque directo, pero le costó progresar y profundizar en los ataques establecidos. También sufrió para sostener el control tras ponerse por delante.
Vizcarrondo reconoció en rueda de prensa que la «eficiencia y destreza técnica» de Japón fue clave para la remontada. «Pudimos controlar mejor al atacante (Ueda) que finalizó de cara al arco», dijo el seleccionador al explicar la acción del empate y la desconexión defensiva que permitió la aparición del delantero japonés.
El propio técnico admitió además que a Venezuela le costó construir. «En los inicios, durante los primeros 10 o 15 minutos, nos costó», comentó ante los medios. En el primer tiempo, cuando Cristian Cásseres Jr. cayó a la banda derecha y orientó el juego hacia adentro, Japón presionó y recuperó con frecuencia.
Hubo también dos factores que el cuerpo técnico y el capitán Jon Aramburu criticaron: las decisiones arbitrales y las circunstancias previas del equipo. La nota señala bajas por lesión y motivos migratorios, además de un arbitraje que fue cuestionado por Aramburu y por Vizcarrondo.
El partido tuvo momentos en los que Venezuela pudo inclinar la balanza. Un córner ejecutado por Luis Balbo en el tiempo añadido de la primera parte terminó con un remate de Nahuel Makoun que el portero Leo Kokubo despejó. En la siguiente acción, Balbo volvió a centrar, Yordan Osorio ganó por arriba y Castillo remató, pero la defensa local y el arquero evitaron el gol.
Sin embargo, en la recta final Japón volvió a imponer su estructura. Yangel Herrera cometió una falta en una jugada que el árbitro revisó en el VAR, lo que derivó en el penal definitivo. De esa manera, la selección japonesa resolvió un partido que Venezuela había tenido a su alcance por momentos, pero que no supo cerrar.
Conviene mirar los incentivos: cuando una selección concede tanto después de adelantarse, el problema no es solo de resultado sino de gestión competitiva. La historia sugiere cautela. Si la Vinotinto no corrige su dificultad para construir bajo presión y sostener ventajas, cada amistoso se volverá menos un laboratorio útil que un recordatorio de sus límites.
También pesa la disciplina táctica en los cierres. Japón mostró eficiencia, orden y capacidad para castigar errores puntuales; Venezuela, en cambio, volvió a dejar puntos de apoyo en acciones que debieron ser su refugio, como la pelota detenida y la protección del marcador. En ese terreno, los incentivos son claros: o se corrigen las fragilidades, o el ciclo seguirá acumulando derrotas con diagnósticos parecidos.


