La vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado, no tiene intención de retractarse. Tras ser declarada «persona non grata» por el embajador de Francia en Argentina, Romain Nadal, la funcionaria respondió con firmeza: «No he dicho nada racista ni discriminatorio, ¿por qué me rectificaría? Que se rectifique quien piense que ser africano es una condición de inferioridad».
El origen de la controversia fue un posteo de Casado en redes sociales realizado después de que la selección francesa avanzara en el Mundial a expensas de un equipo sudamericano. En esa publicación, la vicegobernadora felicitó primero al equipo eliminado y luego cargó contra los franceses con la frase «El equipo africano, flojo de modales». También escribió sobre el delantero Kylian Mbappé: «No lo aguanto más».
Nadal no dejó pasar los comentarios. «La declaré persona non grata porque no retiró su declaración racista y no puedo admitir en reuniones de cooperación bilateral con el Gobierno de la Provincia de Mendoza estar en presencia de una persona racista que hizo declaraciones abiertamente racistas», explicó el diplomático en una entrevista radial. Agregó que «el racismo no es una opinión, es un delito» y que Casado no será invitada a eventos oficiales mientras mantenga su postura.
El embajador también señaló que, hasta el momento, solo recibió contacto del diputado nacional mendocino Luis Petri y de la legisladora Patricia Holzman, presidenta del grupo de amistad con Francia en la Cámara de Diputados, quien condenó los dichos de Casado. Nadal aguarda una comunicación del gobernador radical Alfredo Cornejo, que hasta ahora no se ha pronunciado públicamente sobre el episodio.
Casado, por su parte, rechazó haber recibido ninguna presentación formal en su contra más allá de las crónicas periodísticas. «Es lamentable que el embajador considere peyorativo ser africano. Para mí no es un calificativo racista», sostuvo. Y añadió una lectura más amplia del conflicto: «Hay mucho wokismo y correctismo político que hace rato impide que la gente se exprese».
No es la primera vez que la exdirigente de Pro genera controversia nacional desde la vicegobernación mendocina. Según la fuente consultada, Casado acumuló críticas previas por comparar muertos por Covid-19 con desaparecidos de la dictadura, por desear que la expresidenta Cristina Kirchner se contagiara de coronavirus y por declaraciones sobre niños con autismo y el uso de pirotecnia.
Conviene mirar los incentivos. El episodio ilustra una tensión que excede a Mendoza: el límite entre la expresión política informal en redes sociales y las obligaciones protocolares de un cargo público. Casado tiene razón en un punto formal —ninguna presentación oficial fue radicada en su contra— pero el costo diplomático es concreto: la cooperación bilateral con una de las principales potencias europeas queda en pausa hasta que el Ejecutivo provincial decida si interviene. El gobernador Cornejo enfrenta ahora una decisión incómoda: respaldar a su número dos o restablecer el canal institucional con París. El dato importa más que el ruido: en materia de relaciones exteriores, el silencio de un gobernador también es una postura.



