La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) enfrenta una nueva crisis en el proceso de admisión 2026. Aspirantes que alcanzaron el puntaje requerido en el examen de ingreso a licenciatura denuncian que no han podido obtener cita para el llamado examen de control, que se realizará del 12 al 19 de agosto en Ciudad de México, León, Oaxaca y Tijuana.
La evaluación fue convocada después de que la institución detectara resultados estadísticamente atípicos y el posible uso de inteligencia artificial u otras formas de ayuda externa en el examen aplicado por primera vez completamente en línea entre mayo y junio. La UNAM suspendió las inscripciones y citó a 58 mil 783 aspirantes a repetir la prueba.
El domingo, la universidad informó que 43 mil 619 aspirantes —el 74.3 por ciento del total convocado— ya contaban con fecha, sede y horario asignados. El restante 25.7 por ciento permanece en incertidumbre a menos de 48 horas del inicio de la evaluación.
Una aspirante identificada como Grecia, quien obtuvo 104 aciertos para ingresar a Medicina, relató que ha acudido a distintas oficinas universitarias y enviado correos electrónicos sin obtener respuesta útil. «Nos dan largas, nos mandan de un lugar a otro. La fecha de atención nos la dan para después de los exámenes de control, pero ya no nos serviría de nada», declaró. Su padre, Javier Ramos, viajó desde Cuernavaca, Morelos, para acompañarla. La familia ya había rentado un departamento tras conocer la selección original y ahora enfrenta gastos adicionales de traslado.
Emiliano De la Cruz, vocero de la movilización de inconformes, señaló que varios aspirantes inicialmente seleccionados recibieron mensajes que los excluyen de la evaluación, mientras otros fueron citados en estados distintos al lugar donde ya se habían mudado. Un joven de Oaxaca que se trasladó a Ciudad de México fue asignado a su estado de origen; otro proveniente de Ameca, Jalisco, también radicado ya en la capital, fue citado en León. «Son varias cosas las que no está tomando en cuenta la Universidad», sostuvo De la Cruz.
La demanda central de los manifestantes es que el examen de control no modifique la selección original. «No tiene por qué tener efectos sobre los ya seleccionados. Si la Universidad tuvo el error, no tenemos por qué pagarlo», afirmó el vocero. Las pancartas de algunos asistentes rezaban «Respeten mi lugar» y «Respeten mi derecho a la educación».
Conviene mirar los incentivos. La UNAM aplicó un examen en línea sin los controles suficientes para garantizar su integridad; al detectar el problema, trasladó la carga —logística, económica y emocional— a los propios aspirantes. Familias que ya rentaron vivienda, pagaron mudanzas y reorganizaron su vida a partir de un resultado oficial ahora deben asumir nuevos viajes y gastos por una falla institucional que no les corresponde.
El aparato universitario, financiado con recursos públicos, tiene la obligación de resolver con eficiencia los problemas que él mismo genera. Cuando la burocracia es incapaz de asignar una cita en tiempo y forma a jóvenes que ya cumplieron con los requisitos, el daño no es solo administrativo: erosiona la confianza en el mérito como criterio de selección y castiga precisamente a quienes siguieron las reglas.



