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Oriente Medio y África

Uganda se suma a la fuerza de estabilización de Gaza impulsada por Trump

El Parlamento ugandés aprobó el envío de tropas a la Franja de Gaza, convirtiendo al país en el primer Estado africano en comprometerse formalmente con la misión multinacional. Marruecos, Indonesia y Albania ya figuran entre los participantes.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricaviernes 7 de agosto de 2026

El Parlamento de Uganda aprobó el envío de efectivos militares a la Franja de Gaza para integrarse en la Fuerza Internacional de Estabilización, la misión multinacional que impulsa la administración del presidente Donald Trump tras dos años de guerra entre Israel y Hamas. La votación tuvo lugar el jueves en Kampala y convirtió a Uganda en el primer país africano en asumir ese compromiso de forma pública y formal.

La moción fue presentada por el ministro de Defensa, Kiryowa Kiwanuka, y obtuvo respaldo mayoritario en la cámara. La aprobación no fue unánime: sectores opositores reclamaron mayor transparencia sobre las condiciones del despliegue. El legislador Hassan Kirumira planteó dudas sobre los objetivos concretos de la misión y los riesgos para la imagen internacional de Uganda, que integra la Organización para la Cooperación Islámica. El portavoz opositor en materia de defensa, Joseph Ssewungu, criticó la falta de tiempo para analizar a fondo las implicancias y exigió garantías legales para el personal militar.

El ministro Kiwanuka defendió la decisión con un argumento de trayectoria: el ejército ugandés cuenta con experiencia acumulada en la operación de la Unión Africana en Somalia, en Sudán del Sur y en la República Democrática del Congo. Ese historial, sostuvo, aporta valor diferencial a una misión de alta complejidad diplomática y operativa.

Según la fuente, la invitación llegó directamente del presidente Trump a través de emisarios que contactaron al mandatario ugandés, Yoweri Museveni, en julio para solicitar una contribución concreta de tropas. La coalición que toma forma incluye también a Marruecos, Indonesia y Albania.

El despliegue de las primeras unidades no tiene fecha precisa. El gabinete de seguridad de Israel autorizó el inicio de operaciones limitadas de la fuerza y de representantes de la Autoridad Nacional Palestina en la ciudad de Rafah, en el sur de Gaza, pero el calendario de llegada de contingentes sigue abierto.

El dato importa más que el ruido. La aprobación parlamentaria ugandesa es, ante todo, una señal de que la arquitectura de estabilización que Washington diseñó para Gaza está ganando masa crítica fuera de los aliados tradicionales de Occidente. Que el primer país africano en sumarse sea Uganda —un Estado con décadas de experiencia en operaciones de paz continentales y con vínculos históricos con Washington— no es casual: ilustra cómo la diplomacia de la administración Trump opera a través de contactos directos entre jefes de Estado, sin pasar por los canales multilaterales convencionales que con frecuencia paralizan este tipo de iniciativas.

Conviene mirar los incentivos. Para Kampala, la participación proyecta influencia regional y consolida una relación bilateral con Estados Unidos que tiene implicancias económicas y de seguridad que van mucho más allá de Gaza. Para Washington, sumar a un país africano miembro de la Organización para la Cooperación Islámica otorga a la misión una legitimidad que ninguna potencia occidental podría aportar por sí sola. La pregunta que queda abierta —y que los legisladores opositores ugandeses formularon con pertinencia— es si el marco legal y las reglas de enfrentamiento estarán a la altura de la complejidad del terreno.

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