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Ucrania sin escudo antibalístico: Zelenski presiona a aliados tras ataque masivo con 121 drones y 12 misiles

Las defensas aéreas de Kiev neutralizaron la mayoría de los proyectiles, pero ningún misil balístico fue interceptado. El presidente ucraniano exige acelerar los acuerdos Patriot y el proyecto europeo conjunto.
Imagen ilustrativa
Internacionalsábado 11 de julio de 2026

El viernes por la noche, Rusia lanzó contra Ucrania 121 drones y 12 misiles. El ataque combinó misiles balísticos Iskander-M/S-400 desde la región de Briansk, misiles aéreos guiados Kh-59/69 desde el espacio aéreo de Crimea y misiles antirradar Kh-31 desde el mar Negro. Los drones incluían modelos Shahed, Gerbera, Italmas y réplicas Parodia, desplegados desde Kursk, Mílerovo, Oriol y Primorsko-Ajtarsk, además de zonas ocupadas de Donetsk y puntos de Crimea.

La defensa aérea ucraniana respondió con eficacia parcial. Hasta las 08.30 horas del sábado, había derribado dos misiles guiados Kh-59/69 y 111 drones en el norte, sur y este del país. El límite quedó expuesto en los balísticos: ninguno fue interceptado. El propio Zelenski lo admitió sin rodeos. «Nuestros defensores lograron derribar la mayoría de los objetivos, pero no los balísticos», escribió en X.

Los impactos alcanzaron 11 localizaciones. En Kiev resultaron dañados edificios residenciales, oficinas y un seminario teológico. Once personas quedaron heridas, entre ellas un niño. Zelenski señaló que varios impactos se produjeron antes de que se emitiera la alerta aérea. Las labores de desescombro continuaban en Odesa, Sumi, Járkov y Cherníguiv.

Ante ese cuadro, el presidente ucraniano dirigió una exigencia directa a sus socios. «Esperamos que nuestros socios cumplan sus promesas en relación con los paquetes de ayuda acordados en la cumbre de la OTAN», escribió. Pidió avanzar «lo más rápidamente posible» en los acuerdos de licencia para los sistemas Patriot y en el proyecto europeo conjunto de defensa antibalística. Calificó ambas vías como «la máxima prioridad para todas nuestras instituciones».

El dato importa más que el ruido. La brecha no está en los drones: Ucrania derriba más del 90% de los que enfrenta en cada oleada. Está en los balísticos. Esa categoría de amenaza exige tecnología que Kiev no posee en cantidad suficiente y que sus aliados han prometido pero no han entregado a ritmo adecuado. Cada cumbre produce comunicados. Los misiles, en cambio, llegan con puntualidad.

Conviene mirar los incentivos. Para las capitales occidentales, la cadencia de las entregas responde a calendarios políticos propios, presiones presupuestarias y cálculos de escalada. Para los civiles ucranianos, esa cadencia se mide en alertas que llegan tarde y en edificios que ya no están en pie. La distancia entre ambas temporalidades es el verdadero problema estratégico que Zelenski intenta cerrar con cada declaración pública. La historia sugiere cautela: las promesas de defensa aérea llevan más de dos años acumulándose en agendas que avanzan más despacio que los Iskander.

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