La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) aclaró que no tiene ningún convenio de movilidad estudiantil con la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y que ninguno de sus estudiantes en universidades de México ha solicitado regresar a España tras el asesinato de Claudia Tacoronte, estudiante de la Universidad de Granada que estaba de intercambio en la UAEM.
Raúl Martín, vicerrector de Política Internacional y Alianzas Globales de la UCLM, dijo este miércoles que la universidad mantiene actualmente 54 convenios con otras tantas instituciones de México y que permanece «en contacto, como siempre» con los estudiantes que cursan una estancia allí.
«De momento todos nos transmiten que están bien. Están consternados por la situación y, en el momento en que alguno manifestara la necesidad de querer regresar, por supuesto puede regresar», expresó Martín. Añadió que, por ahora, los alumnos les comunican que están bien y que las universidades de acogida les están informando.
También señaló que los estudiantes siguen las recomendaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores, que les insta a seguir todas las indicaciones de las embajadas.
Martín aprovechó además para expresar el «dolor» de la UCLM por la muerte de Claudia Tacoronte y trasladar el «pesar» de la universidad a los familiares y a las oficinas de relaciones institucionales, dado el contacto directo que mantienen con los estudiantes.
El dato importa más que el ruido: en un intercambio internacional, la continuidad académica depende de algo más básico que el prestigio institucional. Depende de que el alumno pueda estudiar sin que la seguridad se convierta en una preocupación cotidiana.
Conviene mirar los incentivos. Las universidades, las embajadas y las familias operan hoy bajo una señal inequívoca: la movilidad educativa solo funciona si el orden y la protección personal están garantizados. Cuando eso falla, el costo no lo paga una abstracción burocrática, sino el estudiante y, en última instancia, la confianza en el propio sistema de intercambio.
