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Tuchel admite la brecha: Inglaterra, un escalón por debajo de Argentina, España y Francia

El seleccionador alemán reconoció en Miami que los Tres Leones aún no compiten con la misma obligación de ganar que las potencias del fútbol mundial. Una derrota ante Argentina en los últimos instantes dejó al equipo inglés peleando por el tercer puesto.
Imagen ilustrativa
Internacionalsábado 18 de julio de 2026

Thomas Tuchel no esquivó la pregunta incómoda. En la rueda de prensa previa al partido por el tercer puesto del Mundial contra Francia, el seleccionador de Inglaterra fue directo: su equipo no está al nivel de Argentina, España y Francia. «Nosotros no somos ellos. Francia, España y Argentina esperan ganar. Nosotros no estamos ahí todavía. Hay una brecha que cerrar», declaró el técnico alemán desde Miami.

La afirmación llega después de una eliminatoria dolorosa. Inglaterra cayó ante Argentina por 1 a 2, con dos tantos en contra en los últimos instantes del partido. Las decisiones tácticas de Tuchel volvieron a ser el centro del debate: el equipo quedó encerrado en su área ante el asedio argentino en los minutos finales. El propio Tuchel asumió la responsabilidad, aunque defendió sus elecciones: «No me arrepiento de mis decisiones porque sentí que nos estábamos volviendo demasiado pasivos. Sentí que el impulso del partido estaba cambiando e intenté ayudar a mi equipo».

El diagnóstico que ofreció el técnico va más allá del resultado puntual. «Todavía hay una brecha que cerrar en la forma en que jugamos al fútbol bajo presión, en la forma de imponerse, en la forma de pasar al siguiente nivel», agregó. No es un problema de una noche ni de un torneo: Inglaterra ha levantado un solo Mundial, en 1966, jugando ante su propio público, y no posee ninguna Eurocopa.

Con todo, Tuchel intentó reencuadrar el partido de este sábado. Si Inglaterra vence a Francia, firmará el mejor resultado de los Tres Leones en un Mundial en los últimos sesenta años, superando el cuarto puesto alcanzado en Italia 1990 y en Rusia 2018. «Nadie quiere estar mañana en este partido», reconoció, pero subrayó que lo afrontarían «con responsabilidad». Y añadió una advertencia sobre el estado mental del grupo: «La mentalidad no es algo que enciendas y apagues a tu antojo».

El dato importa más que el ruido. La honestidad de Tuchel es inusual en el fútbol de selecciones, donde los entrenadores suelen refugiarse en el lenguaje de la igualdad competitiva. Su diagnóstico señala algo estructural: las selecciones que ganan torneos de manera consistente —Argentina, España, Francia— llegan a cada competición con una cultura de exigencia acumulada durante décadas, no con un interruptor que se activa en cuartos de final.

Conviene mirar los incentivos. La pregunta que deja abierta este Mundial no es si Inglaterra puede ganar el partido por el tercer puesto, sino si el fútbol inglés —con toda su riqueza de liga doméstica y su infraestructura de clubes— es capaz de traducir esos recursos en una selección que compita con la misma convicción que sus rivales de semifinales. Tuchel ha puesto el problema sobre la mesa con una claridad que sus predecesores evitaron. Si esa franqueza se convierte en hoja de ruta o queda como anécdota de vestuario dependerá, en buena medida, de lo que ocurra en los próximos ciclos. La historia sugiere cautela.

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