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Trump y Xi exhiben distensión mientras aplazan a APEC y G20 las tensiones entre ambas potencias

Xi Jinping dijo que espera reunirse dos veces más con Donald Trump antes de fin de año, en APEC en Shenzhen y luego en el G20 de Miami. La foto fue de armonía; los avances concretos en comercio y seguridad de la inteligencia artificial siguen pendientes.
Imagen generada con IA
Internacionalviernes 25 de septiembre de 2026

Xi Jinping concluyó su visita de Estado a Washington anunciando que espera reunirse con Donald Trump dos veces más antes de fin de año, con encuentros previstos en la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico en Shenzhen, China, y un mes después en la cumbre del G20 en el club de golf Trump National Doral Miami, en Florida.

La promesa de más reuniones cerró una visita de tres días que ha sido criticada en Estados Unidos por su excesiva pompa y escasa sustancia. Pese al tono conciliador, esta semana no se lograron avances significativos en temas como el comercio o la seguridad de la inteligencia artificial.

Xi extendió una invitación a Trump y a la primera dama Melania Trump para asistir a la APEC en noviembre. Sobre la cita posterior, el líder chino señaló que podrían volver a verse en diciembre en Miami, sin que la Casa Blanca haya detallado esa parte de las conversaciones públicas.

«Damos la bienvenida al presidente y a la primera dama a su visita a China», dijo Xi. Trump respondió con el mismo registro: «Hemos tenido una visita magnífica de dos personas extraordinarias, la hemos disfrutado muchísimo y creo que hemos dado pasos de gigante».

El viaje incluyó gestos cuidadosamente medidos. Trump llevó a Xi a visitar los Archivos Nacionales, donde se conservan la Declaración de Independencia, la Constitución y la Carta de Derechos. También le mostró una copia de la Declaración de Independencia que guarda colgada en el Despacho Oval.

La visita se produce cuando Estados Unidos celebra el 250 aniversario de su fundación. Trump dijo que quería mostrarle a Xi «algunos de los mayores tesoros de esa orgullosa historia» y documentos sobre la relación entre los dos países.

El recorrido formó parte de una agenda que buscó proyectar cercanía. Trump y la primera dama recibieron a Xi y a Peng Liyuan para tomar el té en el Salón Rojo de la Casa Blanca. Más tarde, los Trump ofrecieron una cena de gala con figuras de la industria tecnológica.

Horas antes, Trump mostró a Xi otras instalaciones de la Casa Blanca, incluida una galería con retratos de presidentes, una nueva plataforma de aterrizaje para helicópteros de granito de 30 metros de largo y su salón de baile, aún en construcción. Melania Trump y Peng Liyuan visitaron el Museo Nacional de Arte Asiático del Smithsonian.

Los dos líderes también se reunieron a puerta cerrada durante 90 minutos el jueves. Según el comunicado oficial del gobierno chino, abordaron temas como Oriente Medio, Ucrania y la península coreana. La Casa Blanca no proporcionó información sobre esas conversaciones privadas.

La secuencia deja una imagen clara: el vínculo entre Washington y Pekín sigue administrándose a base de escenografía, plazos y reuniones futuras, mientras las disputas de fondo permanecen sin resolver. Conviene mirar los incentivos. Ambas capitales parecen preferir la estabilidad a corto plazo antes que un choque abierto, aunque eso implique posponer decisiones difíciles.

Para los mercados y para las empresas que dependen de reglas previsibles, el dato importante no es la coreografía, sino la ausencia de acuerdos sustantivos en comercio y tecnología. La armonía verbal puede reducir el ruido, pero no sustituye instituciones claras ni compromisos verificables. Mientras tanto, el costo de la ambigüedad sigue recayendo sobre la libre empresa y sobre un orden internacional que necesita menos ceremonias y más certidumbre.

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