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Oriente Medio y África

Trump declara muerta la tregua con Irán tras bombardeos en el Estrecho de Ormuz

CENTCOM atacó más de 80 objetivos iraníes; el petróleo Brent superó los 80 dólares por barril y la OTAN cerró su cumbre en Ankara con tensiones abiertas entre Washington y sus aliados europeos.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricajueves 9 de julio de 2026

El optimismo duró exactamente una semana. El 17 de junio se reforzaba una frágil tregua entre Estados Unidos e Irán; antes de que terminara el mes, el presidente Donald Trump anunciaba desde la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, que las negociaciones eran «una pérdida de tiempo» y que, para él, el proceso había concluido.

El detonante inmediato fue una serie de ataques contra buques mercantes en el Estrecho de Ormuz, que según la fuente se reanudaron tras el funeral del Líder Supremo Ali Khamenei. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) respondió con una operación nocturna que alcanzó más de 80 objetivos iraníes. Teherán, a su vez, afirmó haber lanzado misiles y drones contra 85 instalaciones militares estadounidenses en Baréin y Kuwait, y reportó el derribo de un dron MQ-9.

Más allá de los ataques, Trump invocó una queja de fondo: Irán habría acordado en privado compromisos sobre su programa nuclear para luego negarlos públicamente. «Llegamos a un acuerdo. Ellos salen, hablan con la prensa y dicen: ni siquiera hablamos de eso», declaró el mandatario, según la fuente. El presidente calificó a los líderes iraníes con términos duros y afirmó que, de poseer un arma nuclear, «la usarían».

Teherán, por su parte, sostiene que tiene derecho a controlar el Estrecho de Ormuz y ha advertido que atacará buques que no respeten los corredores autorizados o no paguen las tasas que pretende imponer sobre el tráfico marítimo. Ali Akbar Velayati, asesor principal del Líder Supremo, declaró que el llamado Eje de la Resistencia se encuentra en estado de alerta ante una posible confrontación con tropas estadounidenses.

El impacto en los mercados fue inmediato: el precio del crudo Brent saltó más de un 5% y superó los 80 dólares por barril. Expertos citados por el medio francés Le Grand Continent advirtieron además que el uso intensivo de misiles Tomahawk, Patriot y THAAD está agotando las existencias de munición de precisión de Washington, lo que podría obligar a suspender temporalmente ventas de armas a Taiwán en un momento en que China aumenta su presión en el Indo-Pacífico.

La cumbre de Ankara añadió otra capa de tensión. Trump arremetió contra Reino Unido, España e Italia por no respaldar su campaña contra Irán. España recibió la crítica más dura: el presidente la llamó «causa perdida» y amenazó con cesar todo intercambio comercial por no alcanzar los umbrales de gasto en defensa ni contribuir al conflicto con Teherán. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intentó distender la situación destacando los esfuerzos de esos países por incrementar su inversión militar. La cumbre cerró con un compromiso de elevar el gasto defensivo al 5% del PIB para 2035 y una reafirmación del Artículo 5.

Conviene mirar los incentivos. Irán lleva años usando el Estrecho de Ormuz como palanca de negociación; pretender cobrar tasas sobre el tráfico internacional no es una postura defensiva, es una declaración de soberanía sobre una vía de comercio global. La ruptura de la tregua no es, en ese sentido, un capricho retórico: es la consecuencia lógica de que Teherán calculó que podía negar en público lo acordado en privado y seguir atacando buques sin coste real. El dato importa más que el ruido: cuando un régimen combina desafío nuclear, ataques marítimos y negación de compromisos, el margen para la diplomacia se estrecha por decisión propia, no ajena. La pregunta que los aliados europeos deberían responder con urgencia es si prefieren compartir el costo de contener esa amenaza ahora o enfrentarla solos más tarde.

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