Edición Globalsábado 17 de octubre de 2026 El mundo en breveLa edición semanal
Continente ORDEN Y PERSPECTIVA GLOBAL.
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacionalNegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
Secciones y más
El mundo
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacional
Negocios, ciencia y cultura
NegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
El medio
El mundo en breveLa edición semanal BoletinesAcerca
Oriente Medio y África

Trump condiciona el acuerdo nuclear con Arabia Saudí a los Acuerdos de Abraham, sin crédito a Netanyahu

La Casa Blanca descarta que Jerusalén haya impuesto la cláusula; Trump reivindica la decisión como propia y amenaza a Irán y los hutíes con represalias militares.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricajueves 23 de julio de 2026

El acuerdo nuclear entre Estados Unidos y Arabia Saudí, anunciado el miércoles 23 de julio, lleva una condición que reordena la geopolítica de Oriente Medio: Riad deberá adherirse a los Acuerdos de Abraham —y normalizar relaciones con Israel— para que el pacto entre en vigor. Donald Trump lo dejó claro ese mismo jueves, al precisar que el convenio «queda descartado» si el reino árabe no da ese paso.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, descartó que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, hubiera influido en esa exigencia. Preguntada directamente, respondió: «No que yo sepa». Añadió que «el presidente es siempre quien toma la decisión final sobre los acuerdos» y que Trump ha mencionado esa condición «en numerosas ocasiones». La Casa Blanca también señaló que no tiene constancia de una llamada entre Trump y el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, tras el mensaje presidencial.

Netanyahu, por su parte, celebró la perspectiva: calificó una eventual normalización con Arabia Saudí de «avance histórico para la paz en Oriente Medio». El timing del elogio —horas después del mensaje de Trump— alimentó las especulaciones sobre coordinación entre ambos gobiernos, aunque Washington las niega.

El pacto, cuyo texto debe ser ratificado por el Congreso estadounidense, excluye el enriquecimiento de uranio en suelo saudí. El acuerdo se negocia en un contexto de tensión creciente con Irán, rival de Riad en la región y país que, según Teherán, no busca desarrollar armas nucleares, aunque Washington y sus aliados cuestionan esa afirmación. La limitación del programa nuclear iraní es uno de los ejes de la política exterior de la administración Trump.

El mismo jueves, Trump amplió el perímetro de presión: amenazó a Irán y a los hutíes de Yemen con un «castigo militar fuerte» si los rebeldes yemeníes continuaban atacando buques saudíes en el mar Rojo, tras dos ataques recientes a petroleros. La advertencia conecta los frentes: el acuerdo nuclear, la normalización árabe-israelí y la seguridad marítima forman un solo tablero en el que Washington busca redefinir los equilibrios regionales.

Arabia Saudí, por su lado, mantiene su posición pública: la normalización con Israel solo ocurrirá cuando exista un camino creíble hacia un Estado palestino. Esa condición saudí y la condición estadounidense corren en paralelo, lo que convierte el proceso en una negociación de múltiples capas cuyo desenlace sigue abierto.

Conviene mirar los incentivos. Para la administración Trump, un acuerdo que vincule tecnología nuclear civil, normalización árabe-israelí y contención de Irán sería el mayor reordenamiento diplomático de Oriente Medio en décadas —y una victoria de política exterior de primer orden antes del ciclo electoral. Para Riad, el acceso a capacidades nucleares civiles bajo supervisión estadounidense refuerza su posición frente a Teherán sin los costos de un programa propio. El dato que importa más que el ruido es este: la condición de los Acuerdos de Abraham no la impuso un aliado externo, sino el propio Trump, lo que le da margen para negociarla o retirarla según convenga. La historia sugiere cautela ante los anuncios de Oriente Medio; los detalles del pacto aún se negocian y el Congreso tendrá la última palabra.

Más sobre Oriente Medio y África

La edición semanal

El temario completo de la semana

Leer la edición →