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Oriente Medio y África

Trump cancela el ataque contra Irán tras solicitud de Teherán y aliados: el pacto incluye Ormuz y desnuclearización

El presidente estadounidense anunció en Truth Social que las partes involucradas acordaron los términos de un entendimiento; advirtió que las fuerzas permanecen listas si las negociaciones no prosperan.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricadomingo 2 de agosto de 2026

El presidente Donald Trump anunció el sábado por la noche que accedió a cancelar un ataque militar planeado contra Irán tras recibir solicitudes de Teherán y otros países de Medio Oriente para dar una pausa a la situación. Según publicó en Truth Social, las partes involucradas acordaron los términos de un pacto que contemplaría «la apertura inmediata, completa y total del estrecho de Ormuz» y «el fin de la amenaza nuclear iraní».

Trump precisó que accedió a la cancelación «por el bien del mundo y, asimismo, por la supervivencia de un Irán próspero», aunque condicionó la decisión: «Siempre y cuando se pueda concretar un acuerdo rápidamente». En el mismo mensaje advirtió que Washington se encuentra preparado para atacar a Irán «con un nivel de terror militar, fuerza y poderío no visto desde la Segunda Guerra Mundial» si las gestiones no prosperan. El mandatario añadió que «Israel se une a este compromiso».

El secretario de Estado Marco Rubio reiteró que los recientes ataques contra Irán destruyeron la Armada, la Fuerza Aérea, las defensas antimisiles, los lanzadores y las instalaciones de producción de armas del país, lo que, según sostuvo, «degradó gravemente» sus capacidades defensivas. Rubio reconoció que Teherán «todavía tiene misiles y drones y todavía puede causar daño», pero afirmó que ya no dispone del «escudo convencional tras el cual iban a esconderse». «Eso ha cambiado toda la dinámica. Es la única razón por la que ahora están dispuestos, y en algunos casos parecen ansiosos, por llegar a un acuerdo», declaró en Fox News.

El jefe de la diplomacia estadounidense también advirtió que los intentos de Irán por exportar su revolución deben cesar, en referencia a los ataques hutíes contra embarcaciones en el estrecho de Bab el Mandeb. «La única manera de lograrlo es subirle el precio hasta el punto de que no puedan pagarlo», expresó.

El anuncio llegó tras una conversación telefónica entre Trump y el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman. Según una persona familiarizada con el intercambio citada por AP, las autoridades saudíes temían que Estados Unidos atacara la infraestructura energética, los puentes o las plantas eléctricas iraníes y que Teherán respondiera con ofensivas contra instalaciones del Golfo Pérsico. Según informó Axios, el príncipe heredero «pidió a Trump reducir la tensión y abstenerse de lanzar los ataques». El ministro de Defensa saudí, Khalid bin Salman, había viajado a Washington el miércoles para reuniones con Trump y el vicepresidente JD Vance.

El conflicto se inició el 28 de febrero con la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán. Trump sostuvo entonces que los objetivos eran destruir las capacidades de misiles de Teherán, impedir que obtuviera un arma nuclear y terminar con su respaldo a grupos armados aliados. A mediados de junio, las partes habían alcanzado un acuerdo provisional que detuvo los combates y debía preparar el camino para un pacto permanente; el entendimiento se desmoronó pocas semanas después, cuando Irán reanudó sus ataques contra el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz.

Conviene mirar los incentivos. La posición negociadora de Washington descansa hoy en la degradación militar documentada por Rubio: sin escudo convencional, Teherán calcula que el costo de la confrontación supera el de la mesa. Esa lógica de fuerza —no de concesión— es precisamente la que la administración Trump ha defendido desde el inicio del conflicto, y los hechos de este fin de semana le dan, por ahora, la razón. El dato importa más que el ruido: un acuerdo provisional ya colapsó en junio; la durabilidad de este nuevo entendimiento dependerá de si los mecanismos de verificación sobre Ormuz y la desnuclearización resultan más robustos que los anteriores. La historia sugiere cautela.

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