Jonathan Schanzer, director ejecutivo de la Foundation for Defense of Democracies, dijo a Fox News Digital que Donald Trump necesita advertir a Xi Jinping contra una «alianza peligrosa» con Irán cuando ambos líderes se reúnan en la Casa Blanca el jueves.
La intervención llega tras una conversación reportada en Beijing entre el ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, y el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, en la que China dijo estar preparada para desempeñar un «papel constructivo» en la resolución de disputas internacionales. Schanzer enmarcó ese mensaje como parte de una relación más amplia entre Pekín y Teherán.
Según Schanzer, la asistencia china al régimen iraní ha abarcado varios frentes. Mencionó el suministro de piezas y motores para drones, además de químicos de doble uso que, afirmó, han ayudado al programa de misiles iraní. También dijo que se ha observado un tipo de ataque que parece «un poco demasiado preciso» para el régimen iraní, lo que, a su juicio, «podría» haber recibido ayuda china.
El experto añadió que existe una relación económica que, en su visión, mantiene a flote a la República Islámica mientras esta sigue presionando la economía petrolera mundial. Conviene mirar los incentivos: si el apoyo comercial y técnico reduce el costo de sostener a Teherán, la tentación de China para mantener ese vínculo aumenta, incluso bajo la amenaza de un choque diplomático con Washington.
Schanzer también dijo que el contexto es una guerra que, según su formulación, está en curso. Afirmó que los iraníes han disparado el precio del petróleo, han bloqueado el estrecho de Ormuz y buscan hacer lo mismo en Bab al-Mandab. En esa lectura, la diplomacia con Pekín no es un gesto protocolario sino una prueba de fuerza sobre rutas marítimas, energía e influencia regional.
La cita de Schanzer deja ver el punto más sensible de la visita de Xi a Washington: no se trata solo del intercambio bilateral entre dos potencias, sino del tipo de orden internacional que cada una intenta moldear. Si China decide blindar a Irán, el costo no lo paga una abstracción geopolítica, sino el mercado energético, la seguridad marítima y, en última instancia, el bolsillo de terceros países.
Para Trump, el incentivo es claro: mostrar que Estados Unidos todavía puede imponer límites. Para Xi, la cuestión es si quiere seguir pagando el precio reputacional y estratégico de sostener a un socio que, según Schanzer, alimenta la escalada. La historia sugiere cautela: en este tipo de encuentros, una frase firme suele valer más que una foto cordial.


