Donald Trump calificó como «muy productiva» la reunión que sostuvo este viernes en Washington con Xi Jinping, en una visita de Estado de dos días centrada en retomar la comunicación entre ambas administraciones.
En sus redes sociales, Trump afirmó: «Una reunión muy productiva con el presidente Xi, tanto para Estados Unidos como para China. Van a suceder cosas extraordinarias».
El mandatario estadounidense también dijo que Xi parecía preferir el término «superinteligencia» para referirse a la inteligencia artificial. Según Trump, el asunto formó parte de las conversaciones sobre la carrera entre Washington y Pekín por liderar el desarrollo de esa tecnología.
Horas después, Trump confirmó que Xi y su esposa, Peng Liyuan, habían abandonado Estados Unidos con destino a China. Calificó la visita como «un ejemplo de amistad, fortaleza y éxito, tanto para China como para Estados Unidos».
Además, anunció que volverá a reunirse con Xi en noviembre, en China, y después en la cumbre del G20 en diciembre, en Miami, Florida. «Se ha logrado mucho y se seguirá logrando. ¡Espero con interés nuestro próximo encuentro!», aseguró.
La visita estuvo marcada por la solemnidad, con revista militar, sobrevuelo y cena de Estado.
Sin embargo, según distintos medios, en la reunión no trascendieron avances sustanciales en los principales puntos de fricción entre ambos países, salvo la tregua comercial que debería expirar en noviembre. Estados Unidos ha propuesto prolongarla hasta el 10 de enero, aunque hasta el momento China no ha manifestado estar de acuerdo.
Conviene mirar los incentivos. La foto de Washington sugiere una voluntad de rebajar tensiones entre las dos mayores economías del mundo, pero el dato político sigue siendo el mismo: mientras la tregua comercial no se extienda, la relación permanece expuesta a un nuevo episodio de presión arancelaria y de incertidumbre para empresas y mercados.
Para Estados Unidos, el margen de maniobra depende de si la Casa Blanca convierte esta cortesía diplomática en resultados verificables. Para China, el incentivo es ganar tiempo sin ceder en exceso. Entre ambos, el orden internacional necesita menos gestos y más acuerdos que puedan sostenerse. El dato importa más que el ruido.



