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Trump abre a Ucrania la licencia Patriot, pero la ayuda llegaría tarde

Zelensky afirmó que Trump ya decidió autorizar la producción de misiles Patriot en Ucrania. El problema para Kiev es más prosaico: incluso con licencia, la capacidad industrial tardaría más de un año en llegar.
Imagen generada con IA
Internacionalviernes 25 de septiembre de 2026

Volodímir Zelensky declaró el viernes que Donald Trump le comunicó que permitiría a Ucrania fabricar misiles de defensa aérea Patriot. Según Zelensky, el presidente de Estados Unidos hizo hincapié en que había tomado una «decisión definitiva» y que Ucrania recibiría las licencias para la producción.

La afirmación llega en medio de una escasez que Kiev describe como grave. Ucrania sostiene que esos interceptores siguen siendo los únicos capaces de contrarrestar con fiabilidad los misiles balísticos que Rusia lanza contra su territorio. Zelensky insistió este jueves, en una reunión con Mark Rutte, en que el Ejército ucraniano necesita esos misiles con urgencia.

Trump había dicho en julio que sería «genial» conceder a Ucrania esas licencias, pero luego se retractó y señaló que Estados Unidos debía ser «muy cauteloso» antes de otorgar tal autorización. El giro importa porque muestra hasta qué punto Washington sigue siendo el cuello de botella de la defensa aérea ucraniana, incluso cuando el debate se presenta como una cuestión técnica.

La urgencia no es abstracta. Ucrania ha reportado una grave escasez de interceptores Patriot desde que Estados Unidos e Israel entraron en conflicto con Irán en febrero, lo que provocó el desvío de suministros de estos sistemas avanzados. Zelensky dijo además que Kiev necesita el cinco por ciento de los misiles interceptores Patriot de Estados Unidos para superar el invierno, y el diez por ciento para destruir todos los proyectiles balísticos rusos.

Pero incluso si se concedieran las licencias, establecer la capacidad industrial necesaria llevaría más de un año y no cubriría las necesidades inmediatas de Kiev. Ese dato altera cualquier lectura complaciente: una autorización política no equivale a una solución operativa. Conviene mirar los incentivos. Washington puede anunciar flexibilidad; Ucrania sigue necesitando material hoy, no promesas para dentro de un año.

Zelensky también indicó que Kiev está trabajando en sus propios sistemas antibalísticos, denominados Freya. Paralelamente, recordó que Rusia ha lanzado en lo que va de semana «tres oleadas de ataques balísticos» contra Ucrania. En ese contexto, el líder ucraniano dijo que un nuevo ataque ruso con misiles balísticos mató a dos personas en Kiev durante la noche del miércoles a este jueves.

En ese ataque, los misiles rusos estaban dirigidos contra infraestructuras logísticas y energéticas, aunque también causaron daños en una maternidad y en edificios residenciales. Kiev, además, reiteró sus peticiones de apoyo urgente ante la llegada del invierno y la amenaza de una nueva campaña de ataques contra la infraestructura energética y de calefacción del país.

La historia sugiere cautela: una licencia anunciada no resuelve una guerra de desgaste. Para Ucrania, el reto inmediato sigue siendo proteger a su población y su infraestructura con recursos escasos. Para Estados Unidos, la decisión muestra el poder que conserva sobre el equilibrio militar europeo y el costo político de administrar esa hegemonía con ambigüedad.

El hecho importa más que el ruido. Si Trump de verdad ha cerrado la puerta a la duda, el siguiente obstáculo no será diplomático, sino industrial. Y en una guerra aérea, el tiempo es un activo que no se puede recuperar.

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