La tripulación del portacontenedores M/V GFS Galaxy abandonó la embarcación y se encuentra a bordo de un bote salvavidas, según informó este domingo la agencia de comercio marítimo de la Armada británica (UKMTO). El organismo indicó que la información le fue facilitada por las autoridades militares y por el responsable de seguridad de la compañía propietaria del buque.
Horas antes, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) había señalado que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán atacó el GFS Galaxy, un portacontenedores con bandera de Chipre que navegaba por el estrecho de Ormuz. Según el CENTCOM, el buque quedó incapacitado para continuar su travesía a causa de un incendio declarado a bordo y de importantes daños en la sala de máquinas.
El mismo comunicado del CENTCOM advirtió que uno de los miembros de la tripulación civil se encontraba en paradero desconocido al momento del reporte. La UKMTO, por su parte, no aportó detalles adicionales sobre la situación de los tripulantes y recomendó a los buques que naveguen con precaución e informen a la agencia sobre cualquier actividad sospechosa en la zona.
«Las autoridades continúan investigando», precisó la UKMTO en su comunicado.
El estrecho de Ormuz es uno de los corredores marítimos de mayor valor estratégico del planeta: por él transita una fracción sustancial del comercio global de hidrocarburos y una parte significativa del tráfico de contenedores con destino a Asia y Europa. Cualquier perturbación sostenida en esa vía eleva los costos de seguro y flete para el comercio internacional, con efectos que se trasladan, en última instancia, al consumidor final.
Conviene mirar los incentivos. Teherán ha utilizado en el pasado la presión sobre el tráfico marítimo en el Golfo Pérsico como palanca de negociación en momentos de tensión diplomática o de endurecimiento de sanciones. Un ataque a un buque civil de bandera chipriota —miembro de la Unión Europea— no es un incidente menor: implica una escalada deliberada contra el orden internacional que sostiene la libertad de navegación, principio que beneficia a economías abiertas y perjudica únicamente a quienes dependen del caos para ejercer influencia.
El dato importa más que el ruido. Mientras la comunidad internacional aguarda los resultados de la investigación, la pregunta relevante no es si habrá declaraciones de condena —las habrá—, sino si las potencias con presencia naval en la región están dispuestas a respaldar esas declaraciones con consecuencias reales para el régimen de los ayatolás. La historia sugiere cautela ante las respuestas puramente retóricas.

