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Oriente Medio y África

Tercera noche de bombardeos: Trump reafirma el bloqueo naval y exige un peaje del 20% por el estrecho de Ormuz

El Comando Central confirmó una nueva oleada de ataques aéreos y navales contra Irán en medio de una escalada de magnitud sin precedentes desde el alto el fuego de abril. Washington proclama que asumirá formalmente el papel de guardián de la vía marítima más crítica del comercio energético global.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricamartes 14 de julio de 2026

El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó este lunes que las fuerzas militares norteamericanas iniciaron una tercera noche consecutiva de ataques aéreos y navales contra el territorio de la República Islámica de Irán. Las operaciones fueron ordenadas directamente por el presidente Donald Trump con el objetivo explícito de imponer, en palabras del propio Centcom, «un alto costo» a las capacidades logísticas y estructurales del régimen de Teherán.

Medio Oriente se ha visto sacudido por bombardeos estadounidenses e iraníes de una magnitud sin precedentes desde el alto el fuego alcanzado en abril. La nueva oleada de ataques selectivos busca, según el reporte oficial, degradar de manera sistemática el potencial militar iraní empleado para hostigar embarcaciones civiles y entorpecer el libre tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.

La secuencia de eventos es relevante para entender la causalidad. Tras los recientes incidentes armados protagonizados por las fuerzas armadas de Estados Unidos, el gobierno de Irán tomó la determinación de clausurar el tránsito por la vía marítima hasta nuevo aviso, interrumpiendo el flujo internacional de hidrocarburos. Esta tercera noche de bombardeos es, según la fuente oficial, la respuesta directa a la escalada generada en el estrecho de Ormuz.

Horas antes del despliegue, Trump ofreció una entrevista al comentarista conservador Hugh Hewitt en la que anticipó la contundencia de las medidas planificadas, señalando que esa noche y la jornada siguiente golpearían muy duro a Irán. El mandatario también dejó abierta la posibilidad de extender los ataques a una zona céntrica del territorio iraní donde, según sospechas de inteligencia militar citadas en el diálogo, se presume la existencia de una cuarta instalación nuclear perteneciente al programa de enriquecimiento de uranio de Teherán.

En materia económica y de seguridad marítima, Trump reafirmó el restablecimiento unilateral del bloqueo naval de su armada frente a las costas de Irán y proclamó que Washington asumirá formalmente el papel de guardián del estrecho de Ormuz. Bajo esta directriz, las naciones cuyos cargueros transiten por la región deberán abonar a Estados Unidos el 20% del valor total de la carga para sufragar los costos de la protección militar en alta mar. Trump indicó que las Fuerzas Armadas estadounidenses no continuarán asumiendo de manera gratuita la seguridad de las naciones que se benefician del tránsito por el estrecho.

Irán, por su parte, ha respondido a esta ofensiva lanzando acciones de represalia coordinadas que han impactado las infraestructuras de países de la región aliados de Washington.

Conviene mirar los incentivos. El estrecho de Ormuz no es un detalle geográfico: es el cuello de botella por el que transita una fracción determinante del petróleo mundial, y su cierre tiene consecuencias directas sobre los precios de la energía y, por extensión, sobre el costo de vida de millones de personas. La decisión de Trump de cobrar un peaje del 20% a los buques que se beneficien de la protección naval estadounidense introduce una lógica de mercado —quien usa el servicio, paga— que ninguna administración anterior había formalizado de este modo.

El dato importa más que el ruido: Washington no está simplemente respondiendo a una crisis; está redefiniendo las reglas del orden marítimo internacional. Si el mecanismo prospera, el aparato estatal estadounidense se convierte en proveedor de seguridad con precio explícito, lo que cambia los cálculos de aliados y adversarios por igual. La historia sugiere cautela ante escaladas de esta magnitud, pero también ante la ilusión de que el statu quo de seguridad gratuita era sostenible indefinidamente.

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