El secretario de Salud de Tamaulipas, Ricardo Gerardo Guerrero Morales, afirmó que en las instituciones sanitarias hay «cero rechazos» para quienes requieren atención médica. Dijo que la instrucción del gobernador Américo Villarreal Anaya es que, en centros de salud y hospitales, las personas o familias sean recibidas sin poner obstáculos.
Cuando algún medicamento, estudio, tratamiento o traslado no pueda resolverse directamente, añadió, se buscarán alternativas de apoyo desde el Gobierno del Estado. Esa es la lógica que el funcionario colocó al centro de la política sanitaria local: no cerrar la puerta y, si la puerta no alcanza, mover el aparato estatal para resolver.
En ese marco, Guerrero Morales señaló que el trabajo con el Gobierno de México tendrá una nueva expresión a partir de 2027 con los Consultorios del Servicio Universal de Salud anunciados por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Para Tamaulipas, dijo, se contemplan 430 consultorios distribuidos en los 43 municipios, tanto en zonas urbanas como suburbanas.
Esos espacios tendrán personal médico o de enfermería y disponibilidad de medicamentos usados para la atención de padecimientos de primer nivel. El objetivo, explicó, será acercar la atención primaria a las comunidades y disminuir el gasto de bolsillo de las familias, además de avanzar en la integración de los servicios públicos de salud.
La medida se sumará a las acciones emprendidas mediante el IMSS-Bienestar para atender a las personas sin seguridad social y a las Rutas de la Salud para distribuir medicamentos en centros de salud y hospitales. En términos prácticos, el plan busca reforzar la red pública y llevar más demanda hacia estructuras ya financiadas con recursos públicos.
Guerrero Morales también destacó la visión humanista que Villarreal Anaya ha transmitido a la política estatal de salud. Puso como ejemplo el Código Infarto, mediante el cual se han articulado hospitales, medicamentos, protocolos y capacitación para responder con mayor rapidez ante una urgencia cardiovascular.
Según los resultados oficiales presentados este año por el gobernador, esa estrategia ha contribuido a una reducción de 25 puntos porcentuales en la muerte intrahospitalaria por infarto agudo al miocardio. El propio gobierno estatal también reportó una inversión histórica de 4 mil 300 millones de pesos en infraestructura hospitalaria.
La atención materna constituye otro de los ejes. El funcionario consideró la implementación del Código Oro, una estrategia para identificar y dar seguimiento a mujeres embarazadas con alguna condición de riesgo y articular la respuesta de las instituciones médicas. Afirmó además que no se han registrado fallecimientos entre las pacientes incorporadas a esa plataforma que han presentado preeclampsia, hemorragia u otras urgencias médicas.
En materia de enfermedades transmisibles, informó que hasta la semana epidemiológica 37 Tamaulipas se mantenía sin casos de sarampión y que durante 2026 registraba menos de 60 casos de dengue y ninguna defunción por esa enfermedad. Atribuyó esos resultados al trabajo de los 12 distritos de salud y a la coordinación con los 43 municipios.
La salud mental, añadió, también forma parte de esa visión. La Secretaría de Salud trabaja para que la atención psicológica y psiquiátrica sea considerada parte de la atención integral y pueda abordarse desde el primer nivel, en especial para prevenir depresión, suicidio y otras situaciones de riesgo.
La lectura política es clara. El gobierno estatal quiere presentarse como un administrador eficaz de servicios básicos, con más cobertura y menos fricción para el usuario. Si el plan cumple lo prometido, gana el paciente. Si no, el costo recae otra vez en las familias, que siguen siendo las que pagan cuando el sistema público llega tarde o incompleto.
Conviene mirar los incentivos. La promesa de «cero rechazos» y de menos gasto de bolsillo suena bien, pero dependerá de que los consultorios, el personal y los medicamentos estén realmente donde se anuncian. En salud, como en toda política pública, el dato importa más que el ruido.



