El Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM) anunció este miércoles el lanzamiento de una segunda oleada de ataques contra territorio iraní, ejecutada a las 15.00 horas del este. La operación se suma a una primera ronda de bombardeos de la misma jornada, lo que convierte el día en el de mayor intensidad ofensiva directa contra Irán en el conflicto en curso.
Según el comunicado oficial del CENTCOM difundido en redes sociales, los ataques tienen «como objetivo las capacidades militares iraníes utilizadas para amenazar a los buques que transitan libremente por el estrecho de Ormuz». El mando militar subrayó que actúa «siguiendo las instrucciones del comandante en jefe», el presidente Donald Trump.
Desde Pensilvania, donde asistía a una cumbre de defensa, Trump descartó establecer un ultimátum formal a las autoridades de Teherán antes de ordenar eventuales ataques contra infraestructuras esenciales, incluidas centrales eléctricas. «No me gusta fijar plazos, pero ellos ya lo saben más o menos; conocen la historia. Más les vale portarse bien», declaró ante la prensa.
Por su parte, las autoridades iraníes confirmaron, en declaraciones recogidas por la agencia Mehr, el impacto de un proyectil cerca de Bandar Abbas, en el sur del país. Hasta el momento de publicación de esta nota se desconoce si el incidente causó víctimas.
El estrecho de Ormuz concentra una fracción decisiva del tráfico mundial de hidrocarburos. Cualquier interrupción sostenida de la libre navegación en ese corredor repercute de forma inmediata en los mercados de energía y, por extensión, en el costo de producción y transporte a escala global. La señal que Washington envía al mercado es de determinación: las rutas comerciales no son negociables.
Conviene mirar los incentivos. La estrategia de Trump prescinde de la diplomacia de plazos públicos —que históricamente ha ofrecido a los adversarios ventanas de maniobra— y apuesta por la presión militar sostenida como mecanismo de disuasión. El dato importa más que el ruido: dos oleadas de bombardeos en una sola jornada elevan el costo operativo para Irán de mantener una postura de hostigamiento marítimo. Si Teherán evalúa que la escalada es creíble y sostenible, los incentivos para negociar se incrementan. La historia sugiere cautela, pero también indica que la firmeza ha producido resultados donde la ambigüedad fracasó.

