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Rusia recicla ametralladoras soviéticas para cazar drones ucranianos — con resultados impredecibles

Un video muestra a un soldado ruso siendo lanzado por los aires al perder el control de una YakB-12.7 montada en tierra. El incidente ilustra las tensiones logísticas de un ejército que improvisa con tecnología de la Guerra Fría.
Imagen ilustrativa
Internacionalmiércoles 15 de julio de 2026

La guerra de drones en Ucrania ha obligado a ambos bandos a buscar soluciones improvisadas para interceptar aeronaves no tripuladas. En el caso ruso, esa búsqueda ha llegado a un extremo peculiar: reutilizar ametralladoras rotativas de época soviética, diseñadas originalmente para helicópteros de ataque, como defensas antiaéreas terrestres.

Un video obtenido por East2West muestra a un soldado ruso perdiendo el control de una ametralladora YakB-12.7 montada sobre una plataforma improvisada en tierra. El arma comienza a girar de forma violenta, arrastra al militar varios metros y lo lanza por los aires. Otro soldado se agacha mientras el cañón gira en su dirección. East2West informó que no hubo heridos, aunque Fox News Digital señaló que no pudo verificar de forma independiente la ubicación, la fecha ni las circunstancias del video.

El arma de cuatro cañones fue desarrollada originalmente para el helicóptero de ataque soviético Mi-24 Hind. Las fuerzas rusas habrían intentado reconvertirla como defensa contra los drones ucranianos, según reportó East2West.

El episodio ocurre en un contexto diplomático igualmente inestable. El presidente Donald Trump afirmó en una entrevista con Fox News que cree que el presidente ruso Vladimir Putin está «listo para llegar a un acuerdo» que ponga fin al conflicto. «Le digo: "Vladímir, es hora de que pares. Es hora de que esta guerra termine"», declaró Trump.

Sin embargo, Moscú envió señales en sentido contrario. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, Maria Zakharova, advirtió el miércoles que cualquier fuerza multinacional desplegada por los aliados de Ucrania tras un eventual alto al fuego sería considerada inaceptable para Rusia. «Consideraríamos a esas unidades como objetivos militares legítimos», dijo Zakharova, según un reporte de Reuters.

Miembros de la llamada «coalición de los dispuestos» reafirmaron en una reunión celebrada en París esta semana su intención de desplegar una fuerza multinacional una vez concluidas las hostilidades. El objetivo declarado sería garantizar la seguridad de Ucrania y apoyar la reconstrucción de sus fuerzas armadas.

Conviene mirar los incentivos. La imagen de un soldado ruso siendo lanzado por los aires por su propio armamento no es solo una anécdota curiosa: es el síntoma de un aparato militar que estira sus reservas tecnológicas hasta el límite. Recurrir a sistemas diseñados décadas antes de que existieran los drones modernos refleja tanto la presión operativa sobre Moscú como los costos reales de una guerra prolongada.

El dato importa más que el ruido. Mientras la diplomacia produce declaraciones contradictorias — Trump habla de acuerdo, Zakharova habla de blancos militares — el campo de batalla sigue dictando sus propias condiciones. La historia sugiere cautela ante cualquier pronóstico de paz que no esté respaldado por un calendario concreto de decisiones.

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