El Kremlin no descarta que una nueva ronda de negociaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos se celebre en octubre, pero mantiene como condición central la cuestión territorial, con el Donbás en el centro del choque.
«No descartamos tal posibilidad; hablamos de un futuro previsible», declaró Dmitri Peskov a los periodistas, según las agencias RIA y TASS. Desde Kiev, Kyrylo Budanov había señalado el sábado que Ucrania se preparaba para una posible reanudación de las conversaciones trilaterales en octubre, aunque tampoco dio fecha ni lugar.
Yuri Ushakov, asesor del Kremlin para Asuntos Internacionales, dijo que las diferencias territoriales siguen siendo centrales para avanzar en las negociaciones, aunque no son el único punto pendiente. «Ahora necesitamos ponernos de acuerdo en la cuestión territorial. Pero también hay muchos otros asuntos. De hecho, hay muchísimos, que aún deben resolverse», afirmó al diario Izvestia.
Entre las exigencias rusas figura la retirada de las tropas ucranianas de todo el Donbás, una demanda que Kiev rechaza. Ushakov insistió en que, si hay avances en ese ámbito, «será más fácil avanzar por el camino de acuerdos».
El asesor ruso indicó además que Abu Dabi, Turquía y otros lugares se han ofrecido para albergar una nueva reunión entre las delegaciones de Rusia, Estados Unidos y Ucrania. Por ahora, los antecedentes difundidos no establecen una sede acordada. Añadió que Vladímir Putin designará más adelante al jefe de la delegación que participaría en ese encuentro.
Ushakov también sostuvo que Washington ha comenzado a comprender mejor la posición rusa después de la reunión de varias horas que Putin mantuvo en Moscú con los enviados de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner. No detalló acuerdos concretos derivados de ese acercamiento.
En paralelo, China e India ofrecieron mediar en el conflicto durante la cumbre de los Brics celebrada en Nueva Delhi.
La señal de octubre importa porque muestra que la vía diplomática sigue viva. Pero el dato decisivo es otro: Moscú no afloja en su demanda sobre el Donbás, y sin una definición sobre territorio cualquier mesa corre el riesgo de ser solo una fotografía más.
Conviene mirar los incentivos. Rusia mantiene una condición dura y Ucrania la rechaza; entre ambas posiciones, los mediadores pueden sumar presencia, pero no reemplazar las decisiones que deben tomar las partes. La historia sugiere cautela: cuando la negociación depende de concesiones que nadie quiere hacer en público, el calendario suele avanzar más rápido que los acuerdos reales.

