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Resolución en el Congreso contra el imán que celebró la muerte de Graham

La representante Beth Van Duyne presentará una condena formal contra Omar Suleiman tras su publicación en redes sociales deseándole «una eternidad en ruinas» al fallecido senador por su apoyo a Israel.
Imagen ilustrativa
Estados Unidosmiércoles 15 de julio de 2026

La muerte del senador Lindsey Graham desató una controversia en Capitol Hill que va más allá del duelo político. Omar Suleiman, presidente y cofundador del Yaqeen Institute for Islamic Research, con sede en las afueras de Dallas, publicó en redes sociales pocas horas después de conocerse el fallecimiento del legislador: «En otras noticias, Lindsey Graham está muerto. Adiós Lindsey. Que vivas una eternidad en ruinas por las ruinas que ayudaste a crear en Gaza. Amén».

La representante Beth Van Duyne, republicana por Texas, anunció que el miércoles presentará una resolución para condenar formalmente a Suleiman. Van Duyne representa precisamente el distrito suburbano de Dallas donde reside el imán.

«Este tipo de acción de un líder religioso que afirma predicar el amor y no el odio necesita ser condenada», declaró Van Duyne a Fox News Digital. «¿Es esto lo que crees de verdad: que vas a tomar a un senador en ejercicio que acaba de morir y vas a condenar su alma a una eternidad de ruinas porque no estás de acuerdo con su política?», añadió.

El caso adquiere una dimensión institucional particular: Suleiman fue invitado a pronunciar la oración de apertura en la Cámara de Representantes en mayo de 2019, a petición de la entonces representante demócrata Eddie Bernice Johnson, fallecida en 2023. Es decir, el aparato estatal le ofreció un estrado oficial al mismo hombre que hoy celebra públicamente la muerte de un senador.

Van Duyne señaló que está en conversaciones con el liderazgo de la Cámara para llevar la resolución al pleno y expresó su deseo de contar con apoyo demócrata. «Necesita ser condenado por los demócratas que lo llamaron al pleno de la Cámara a predicar», afirmó.

Según el Jerusalem Post, citado en la fuente, Suleiman tiene un historial de declaraciones polémicas, entre ellas llamados a una tercera Intifada —frase ampliamente interpretada como un llamado a la violencia contra Israel y los judíos— y afirmaciones de que los sionistas son «enemigos de Dios».

Graham, quien sirvió en el Congreso durante décadas, fue un firme defensor del apoyo estadounidense a Israel en su conflicto con Hamas en Gaza, así como de Ucrania, Taiwán y quienes viven bajo regímenes autoritarios.

Conviene mirar los incentivos. Un imán con un historial documentado de declaraciones incendiarias fue invitado a ocupar el estrado más simbólico del Congreso estadounidense, no por sus méritos como promotor del diálogo, sino como gesto de apertura identitaria. El resultado es predecible: la legitimidad institucional que se le otorgó entonces ahora complica el ejercicio de condenarlo sin que parezca una contradicción. La resolución de Van Duyne pone sobre la mesa una pregunta que el progresismo institucional prefiere eludir: ¿bajo qué criterios se selecciona a quién representa moralmente al Congreso ante el país? El dato importa más que el ruido. No se trata de silenciar voces críticas, sino de que las instituciones sean coherentes con los estándares que dicen defender.

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