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República Dominicana intercepta 303 paquetes en ruta Perú–Reino Unido: el Caribe como nodo del narcotráfico global

Un contenedor declarado como carga de madera ocultaba la sustancia en el piso, sellada herméticamente. El hallazgo en Puerto Caucedo expone la vulnerabilidad de las rutas de tránsito y el alcance transnacional de las redes sudamericanas.
Imagen ilustrativa
Las Américasdomingo 9 de agosto de 2026

Un operativo conjunto de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), el Ministerio Público, agencias de inteligencia del Estado y la Seguridad Militar del Puerto Multimodal Caucedo resultó en la incautación de 303 paquetes de una sustancia que se presume es cocaína, según informó la DNCD. El hallazgo ocurrió durante una inspección en la terminal portuaria del municipio de Boca Chica, en la provincia Santo Domingo.

La operación se inició tras recibir informes de inteligencia que alertaban sobre irregularidades en un contenedor de tránsito. Los agentes detectaron anomalías en la parte baja de la unidad de carga y activaron los protocolos de inspección. El personal utilizó herramientas especializadas de corte y extracción para acceder al área sospechosa, donde encontraron los paquetes ocultos de manera hermética en el piso del furgón.

El manifiesto de carga declaraba madera como contenido. El origen registrado era Perú y el destino final, el Reino Unido. Los 303 paquetes fueron enviados al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) bajo cadena de custodia para determinar el tipo y el peso exacto de la sustancia.

El decomiso en Caucedo no es un hecho aislado. Apenas días antes, el 6 de agosto, agentes de la DNCD en el Muelle de Haina Oriental incautaron 41 paquetes de marihuana ocultos en una carga procedente del estado de Nueva Jersey, con destino a la provincia Duarte. Y en paralelo, la «Operación LGTCA» desarticuló desde la madrugada del jueves una red que recibía, almacenaba y redistribuía cargamentos de sustancias controladas provenientes de Sudamérica. Su base de operaciones se ubicaba en el litoral este, en zonas turísticas entre la desembocadura del río Chavón y Bayahíbe, y funcionaba como puente para envíos posteriores hacia Puerto Rico en lanchas rápidas.

La Operación LGTCA dejó 11 detenidos y el decomiso de 10 vehículos, embarcaciones, GPS, equipos de comunicación, dinero y documentos. En la intervención participaron 18 fiscales y más de 300 agentes de la DNCD y otras agencias de inteligencia, bajo coordinación de la Dirección General de Persecución y la Procuraduría Especializada contra el Tráfico Ilícito de Drogas Narcóticas.

El Ministerio Público y la DNCD abrieron una investigación para identificar, arrestar y presentar ante la justicia a los integrantes de la red internacional responsable del envío interceptado en Caucedo.

Conviene mirar los incentivos. La ruta Perú–República Dominicana–Reino Unido no es improvisada: aprovecha la condición de tránsito del Caribe, donde los volúmenes de carga multimodal dificultan la inspección sistemática. El hecho de que el furgón requiriera herramientas de corte para revelar su contenido indica un nivel de sofisticación que supera el contrabando oportunista y apunta a estructuras con recursos y conocimiento logístico.

El dato importa más que el ruido. Tres operativos en menos de una semana —Caucedo, Haina Oriental y la Operación LGTCA— sugieren que la DNCD y el Ministerio Público dominicanos están actuando sobre inteligencia acumulada, no sobre hallazgos fortuitos. Eso es una señal institucional positiva. Pero la persistencia de las redes, su capacidad de usar zonas turísticas como plataforma logística y su conexión con mercados europeos recuerdan que el crimen transnacional no se desmantela con operativos puntuales: exige cooperación judicial sostenida, control de activos y, sobre todo, instituciones con incentivos correctos para no ser permeadas.

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