Sara Mahmoud, que trabajó como gestora de redes sociales para la candidata al Senado por Florida Angie Nixon, publicó mensajes de apoyo a Hamas y otros contra judíos, según una recopilación de Canary Mission citada por Fox News Digital.
Entre los mensajes citados aparecen frases como «Glory and honor to our freedom fighters. Praying for their safety and success», publicada el 18 de noviembre de 2018, y otra de 2016 en la que escribió: «Wow, white Jews are so entitled lmfaoooo please die».
La misma recopilación también incluye mensajes en los que Mahmoud calificó al sionismo como «white nationalism» y «white supremacy», además de un comentario de 2017 en el que escribió: «Twitter banned me for saying zios [sic] should ch*ke but here’s my cute a-- nails».
Fox News Digital afirma que Mahmoud fue contratada por la campaña de Nixon en junio y que, según el último registro ante la Comisión Federal Electoral, recibió al menos $8,400 por sus servicios entre junio y julio.
El texto también dice que Mahmoud había expresado apoyo a Hamas, al que describe como la organización terrorista que lanzó el ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel, ataque que dejó aproximadamente 1,200 muertos.
Nixon fue presentada en el reporte como candidata respaldada por Democratic Socialists of America, y la pieza sostiene que los comentarios de Mahmoud ilustran un solapamiento entre ese apoyo y la oposición a Israel.
Lo relevante aquí no es solo el ruido digital, sino el criterio de contratación. Una campaña que aspira a representar a los votantes no puede minimizar el costo reputacional y moral de pagar con dinero político a una persona cuyo historial público incluye elogios a una organización terrorista y mensajes antisemitas.
Cuando el estándar se degrada, el problema deja de ser una anécdota de campaña. Se vuelve una señal sobre las instituciones partidarias, su tolerancia al extremismo y el tipo de cultura política que están dispuestas a normalizar. El dato importa más que el ruido: una campaña define su carácter también por a quién pone en nómina.



