El mayor fabricante de vehículos eléctricos de China, SAIC Motor —propietario de la marca MG y empresa del Estado chino—, ha elegido el puerto exterior de Ferrol para instalar su primera planta en Europa. La decisión ha activado las alertas del Ministerio de Defensa y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), según informan El País y El Mundo.
La ubicación no es casual. El emplazamiento queda a apenas cinco kilómetros en línea recta del arsenal de la Armada española y del astillero de Navantia. SAIC Motor descartó otras opciones con acceso portuario —Vigo y Gijón figuraban entre las alternativas— que no comprometían instalaciones militares. El arsenal de Ferrol alberga las cinco fragatas de la clase Álvaro de Bazán (F-100), dos buques de aprovisionamiento en combate y, entre sus dependencias logísticas, el centro de certificación y mantenimiento de misiles y torpedos en Mougá, instalado en naves y polvorines subterráneos. En el astillero contiguo se construyen las fragatas F-110 y está prevista la modernización de las F-100. Ambas clases integran el sistema de combate Aegis, desarrollado por Lockheed Martin.
El Ministerio de Defensa cuenta ya con informes internos que califican la presencia china en la entrada de la ría como «una amenaza», según El Mundo. Fuentes castrenses advierten del riesgo de que la OTAN y la Unión Europea dejen de considerar a Ferrol como un puerto seguro. «Basta con sentarse en el puerto exterior de Ferrol para tomar nota de todos los buques que entran y salen de la base naval y el astillero», señala a El País un militar con conocimiento directo de la zona. Los servicios de inteligencia apuntan además al riesgo de ciberataques y de espionaje humano —Humint, en la jerga del sector—.
El patrón refuerza los recelos. Según El País, SAIC Motor planea levantar otra planta en México y la localización contemplada sería Tijuana, a 25 kilómetros de la base naval de San Diego, la mayor de la US Navy en el Pacífico.
Pese a las alertas, la Xunta de Galicia mantiene su respaldo al proyecto. El presidente autonómico, Rueda, le ha otorgado el carácter de «proyecto industrial estratégico» para agilizar trámites y ha creado una oficina específica para facilitar las gestiones de SAIC Motor. La ministra de Defensa, Robles, trasladó su preocupación a Rueda, sin resultado visible. Tanto Rueda como el presidente del Gobierno, Sánchez, viajaron a China en abril: Sánchez del 13 al 15, donde se reunió con Xi Jinping y Li Qiang; Rueda entre el 22 y el 26, acompañado por la conselleira de Economía, Lorenzana, y visitó la planta de SAIC Motor en Zhengzhou.
El proyecto contempla una inversión inicial de 200 millones de euros, 1.000 empleos directos y una producción anual prevista de 120.000 vehículos. Las obras podrían arrancar en 2027 y la planta estar operativa antes de que concluya 2028. Ferrol registra una tasa de desempleo del 12,1%, casi el doble que la media provincial (6,4%), lo que explica el entusiasmo local. Navantia, por su parte, genera 1.885 empleos directos y más de 2.500 indirectos en la comarca; las mismas pymes que subcontratan para el astillero y la base naval trabajarán también para SAIC Motor, lo que amplifica el riesgo de captación de personal por parte de los servicios de inteligencia chinos.
La situación encierra una paradoja política que conviene señalar: el PP criticó con dureza al Gobierno de Sánchez por el contrato de servidores Huawei para el sistema SITEL del Ministerio del Interior —episodio que dejó una huella de desconfianza con Washington aún no disipada del todo, según las fuentes consultadas— y guarda ahora silencio ante un proyecto impulsado por su propio presidente autonómico.
Conviene mirar los incentivos. La promesa de 1.000 empleos en una comarca con desempleo estructural es políticamente irresistible; el coste en soberanía y credibilidad ante aliados es difuso y se paga más tarde. Estados Unidos ha expresado en repetidas ocasiones que su mayor preocupación respecto a la política exterior española son sus vínculos con China. Si Ferrol pierde la confianza de la OTAN o si Navantia deteriora su reputación ante clientes como Australia, Noruega o el Reino Unido, el daño económico a largo plazo superará con creces los empleos ganados. El dato importa más que el ruido: una empresa del Estado chino eligió, entre todas las opciones disponibles, la que queda más cerca de los activos navales más sensibles de España.


