El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, agradeció este viernes en Bruselas el respaldo de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, a los que llamó «líderes de verdad», mientras mantiene una disputa con Donald Trump por el diésel ruso y por las críticas a los ataques ucranianos a refinerías rusas.
«Me alegra estar aquí. Estoy muy agradecido por el enorme apoyo que recibimos del Consejo Europeo, de la Comisión Europea y de los líderes, líderes de verdad, que han estado a nuestro lado desde el comienzo de esta guerra», dijo Zelenski en una declaración conjunta con Ursula von der Leyen y António Costa.
El mandatario ucraniano afirmó que no ve a Rusia preparada para poner fin a su invasión y que Ucrania debe prepararse para el invierno, lo que requerirá más previsiones energéticas, mejor defensa aérea y financiación. También dijo que abordará con los líderes las necesidades presupuestarias de 2027 y el proceso de adhesión de Ucrania a la Unión Europea, después de abrir otros dos grupos de negociación.
Costa respondió que el apoyo a Ucrania «sigue siendo tan firme como siempre» y subrayó que «este no es el momento de retirar el apoyo a Ucrania» ni de levantar sanciones contra Rusia. Añadió que para que Moscú acepte un alto el fuego no hay que relajar las medidas contra el Kremlin y aseguró que Ucrania puede contar con el Consejo Europeo no solo durante la guerra, sino también para entrar en el bloque comunitario.
El presidente del Consejo Europeo felicitó además al Parlamento ucraniano por seguir cumpliendo compromisos, negociando, aprobando medidas y llevando a cabo reformas en medio de la guerra. Von der Leyen, por su parte, acusó a Rusia de hacer todo lo posible por destruir las infraestructuras energéticas y de suministro de agua, y dijo que la Unión Europea seguirá al lado de Kiev como en inviernos anteriores.
La jefa del Ejecutivo comunitario apoyó la propuesta de Trump de establecer un alto el fuego energético, pero afirmó que Rusia «no lo ha respetado ni un solo minuto» y que, por el contrario, ha intensificado sus ataques. Por ello, dijo que la UE avanzará con el 22º paquete de sanciones y que no levantará ninguna sanción mientras Rusia no ponga fin a la guerra.
Conviene mirar los incentivos. Bruselas está dejando claro que quiere sostener a Ucrania con más dinero, más defensa y más sanciones, incluso cuando en Washington la discusión sigue otro cauce. Para Kiev, el respaldo europeo es una red de seguridad indispensable; para Moscú, supone una presión persistente que intenta elevar el costo de prolongar la guerra.
También hay una lectura más amplia para Europa: cuando el bloque promete más apoyo y más sanciones, compromete recursos políticos y financieros que recaen sobre sus gobiernos y sus contribuyentes. La lógica es comprensible desde la defensa del orden internacional, pero no es gratuita. La historia sugiere cautela: sostener ese equilibrio exigirá resultados, disciplina y una capacidad de resistencia que Bruselas vuelve a poner a prueba.

