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Petro acusa a Israel de intervenir el espectro electromagnético colombiano y llama «cómplice de genocidas» a De la Espriella

El expresidente colombiano formuló la denuncia en redes sociales y pidió una investigación del Congreso; el nuevo gobierno prevé reactivar relaciones con Israel a partir del 7 de agosto de 2026.
Imagen ilustrativa
Las Américasjueves 13 de agosto de 2026

Gustavo Petro, expresidente de Colombia, denunció en su cuenta de X que Israel «estaría interviniendo el espectro electromagnético colombiano» y pidió que el Congreso investigue lo que consideró una posible «violación a nuestra constitución y la soberanía nacional». La denuncia fue publicada el 13 de agosto de 2026.

En el mismo mensaje, Petro vinculó la acusación con un escenario regional más amplio y sostuvo: «Se subleva la población del Perú. Marcos Rubio y Netanyahú han desestabilizado por completo los países bolivarianos». El expresidente fundamentó su reclamo en el principio de territorialidad, recordando que «el espectro electromagnético es parte del territorio nacional».

Petro condicionó la gravedad del hecho a una verificación posterior y advirtió: «Si esta información se corrobora hay total pérdida de la soberanía nacional y violación del estatuto de Roma por Netanyahu y Abelardo de la Espriella». En el mismo pronunciamiento escribió: «Se está persiguiendo un grupo civil con identidad política. Por ahora no hablar por teléfono».

Las declaraciones se producen en el contexto del restablecimiento diplomático entre Colombia e Israel. Las relaciones bilaterales fueron suspendidas desde 2024 por decisión del gobierno Petro, y el presidente electo Abelardo de la Espriella prevé reactivarlas a partir del 7 de agosto de 2026. En ese marco, la diplomática israelí Vivian Aisen —quien ya se desempeñó como embajadora en Macedonia del Norte— recibió la aprobación del gobierno de Israel para asumir la embajada en Bogotá. Aisen escribió: «Me siento profundamente orgullosa y honrada de haber sido aprobada por el Gobierno de Israel para servir como Embajadora de Israel en Colombia», y añadió que «vivimos un momento muy especial en las relaciones entre nuestros dos países».

Fue precisamente ese nombramiento el que desencadenó la reacción más aguda de Petro. El expresidente calificó a Netanyahu de responsable de «crímenes contra la humanidad» y trasladó esa acusación a De la Espriella, a quien señaló como «cómplice de genocidas» por cuanto, según dijo, le debería «los algoritmos con los que ganaron la presidencia, reemplazando la voluntad popular en asocio con los hermanos Bautista dueños del software privado que modificaron en los Ángeles, California». La fuente no aporta más detalles sobre esa acusación ni sobre los mencionados «hermanos Bautista».

Petro también rechazó la idea de «pueblos elegidos por Dios» y cuestionó las acciones militares israelíes en Medio Oriente al referirse al nombramiento de Aisen.

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Conviene mirar los incentivos. La salva de acusaciones de Petro —intervención del espectro, fraude electoral, complicidad con crímenes de guerra— llega en el preciso momento en que su sucesor electo desmonta una de las decisiones de política exterior más controvertidas de su mandato: el rompimiento con Israel. El patrón es conocido: cuando la agenda propia pierde terreno, la narrativa de la conspiración externa ocupa el espacio.

El dato importa más que el ruido. De la Espriella hereda una relación bilateral deteriorada y apuesta por reconstruirla; eso responde a una lógica de Estado, no de alineamiento ideológico. Que el expresidente condicione sus propias denuncias a una «verificación posterior» revela la fragilidad del argumento. Colombia necesita instituciones que procesen esas acusaciones con rigor, no tribunas digitales donde la gravedad de una afirmación se mide por su volumen, no por su evidencia.

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