El expresidente Enrique Peña Nieto cumplió 60 años el 20 de julio. Nació en 1966 en Atlacomulco, Estado de México, gobernó el país del 1 de diciembre de 2012 al 30 de noviembre de 2018, y desde entonces reside principalmente en Madrid, España, con escasas apariciones públicas y sin señales de retorno a la política activa.
La fecha volvió a colocarlo entre las principales tendencias en redes sociales. La publicación que más circuló fue la de su hijo Alejandro Peña Pretelini, quien compartió en Instagram una serie de fotografías inéditas junto a su padre. «Felices 60. Qué suerte tenerte como papá. Gracias por enseñarme tanto, por estar siempre y por ser el mejor ejemplo que pude tener. Estoy muy orgulloso de ti. Que Dios te siga bendiciendo hoy y siempre. Te amo, pa. Feliz cumpleaños», escribió.
Las imágenes —que mostraron momentos familiares desde la infancia de Alejandro hasta escenas recientes— acumularon miles de reacciones. La publicación llamó la atención en parte porque Peña Nieto mantiene un perfil discreto y rara vez circulan fotografías de carácter personal suyo.
Entre las figuras políticas que enviaron felicitaciones se encontraron Ricardo Aguilar Castillo, Luis Miranda Barrera y Laura Barrera Fortoul. El PRI Estado de México también difundió una felicitación institucional.
En los comentarios se mezclaron mensajes de apoyo con críticas. Mientras algunos usuarios destacaron las reformas impulsadas durante su gobierno en sectores como energía, educación, telecomunicaciones y competencia económica, otros retomaron las controversias de su sexenio, entre ellas investigaciones por presuntos casos de corrupción que involucraron a integrantes de su administración. La polarización que despierta su figura, a ocho años de dejar la Presidencia, quedó nuevamente en evidencia.
El propio Peña Nieto ha manifestado en distintas entrevistas que considera concluida su trayectoria política y que no contempla volver a ocupar un cargo público. Sus intervenciones sobre asuntos nacionales han sido limitadas desde 2018.
Conviene mirar los incentivos. Las reformas estructurales de aquel sexenio —en energía, telecomunicaciones y educación— representaron, con todos sus defectos de implementación, el intento más ambicioso de modernización económica que México había visto en décadas. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha desmontado buena parte de ese andamiaje, en particular en el sector energético, con consecuencias que los mercados ya descuentan en forma de menor inversión y mayor incertidumbre jurídica para la libre empresa.
El dato importa más que el ruido. Que el cumpleaños de un expresidente que vive en Madrid reactive el debate nacional dice algo sobre el vacío de referentes en la oposición mexicana, pero también sobre la durabilidad de las decisiones de política pública. Las reformas se pueden revertir; el costo de revertirlas, en cambio, lo pagan los contribuyentes y los inversores durante años. Esa es la discusión de fondo que el aniversario volvió a poner sobre la mesa, aunque la conversación digital prefirió quedarse en las fotografías.



