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Oriente Medio y África

Pakistán urge a Washington y Teherán a no enterrar el Memorando de Islamabad

Islamabad pide el cese de la violencia y la reanudación de las conversaciones técnicas pactadas en junio, mientras la escalada de ataques en el Golfo pone en jaque el único marco diplomático vigente entre EE UU e Irán.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricajueves 16 de julio de 2026

El portavoz del Ministerio de Exteriores paquistaní, Tahir Andrabi, compareció este jueves ante la prensa en Islamabad para rechazar la idea de que Pakistán se haya retirado de los esfuerzos de mediación entre Washington y Teherán. «Pakistán seguirá alentando a todas las partes a poner fin a la violencia y reanudar las conversaciones técnicas de conformidad con el acuerdo», declaró Andrabi, en referencia al Memorando de Islamabad.

Ese memorando, firmado el 17 de junio por Estados Unidos e Irán con Islamabad como anfitrión y mediador, abrió un plazo para avanzar hacia un acuerdo más amplio que abarcaría el programa nuclear iraní, el alivio de sanciones, la seguridad marítima y otros asuntos regionales. El documento representaba el único marco diplomático estructurado entre ambas potencias en el actual ciclo de tensión.

La escalada de esta semana ha sacudido ese andamiaje. Según la fuente, se han producido ataques estadounidenses contra Irán y represalias iraníes contra intereses de Washington en el Golfo. El estrecho de Ormuz —una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas— se ha convertido en uno de los focos de la crisis, con los consiguientes temores sobre el impacto en los suministros energéticos globales.

Andrabi no ocultó esa dimensión económica. «Pakistán reconoce la necesidad urgente de abordar el impacto de la situación actual en los suministros mundiales de energía y en otros bienes económicos, incluidos el comercio y la seguridad alimentaria», afirmó. El portavoz añadió que Islamabad «expresa la esperanza de una pronta normalización de la situación en el estrecho de Ormuz» y subrayó «la importancia de garantizar la seguridad y la libertad de navegación marítima».

Pakistán sostiene que la negociación sigue siendo la mejor vía para resolver las diferencias entre las partes y asegura que sus gestiones diplomáticas continúan, aunque reconoció que «la implementación del memorando afronta desafíos».

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Conviene mirar los incentivos. Islamabad no media por altruismo: la estabilidad del Golfo es oxígeno para una economía paquistaní que depende de las remesas de su diáspora en la región y de los corredores energéticos que atraviesan su vecindario inmediato. Que Pakistán mantenga pública su apuesta mediadora, incluso cuando el marco que negoció cruje, dice algo sobre la magnitud del riesgo que percibe.

El dato importa más que el ruido. El Memorando de Islamabad es, hasta ahora, el único acuerdo preliminar documentado entre Washington y Teherán en esta crisis. Destruirlo sin haber construido nada en su lugar no beneficia a ninguna de las partes que importan: ni a los mercados de energía, ni a la libertad de navegación, ni al contribuyente estadounidense que financia operaciones militares en un teatro de costo incierto. La historia sugiere cautela: las escaladas en el Golfo tienden a estabilizarse cuando hay un canal diplomático abierto; cuando ese canal se cierra, los costos se distribuyen de forma muy desigual, y rara vez en favor del orden.

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