El senador Manuel José Ossandón (Renovación Nacional) lanzó una advertencia directa al Presidente José Antonio Kast durante una entrevista en el programa Desde la Redacción de La Tercera: el mandatario debe «ponerse más firme» si quiere avanzar en su programa de gobierno sin que las disputas internas lo paralicen.
Ossandón fue explícito al señalar la contradicción que observa en sectores del oficialismo. «No puedes ser parte de un gobierno, recibir los beneficios de un gobierno (...) y después ir a pegarle al gobierno todos los días», afirmó, y añadió que al expresidente Ricardo Lagos «no le hacían esa». El senador citó el liderazgo del exmandatario socialista como modelo de disciplina interna, subrayando que Kast debería adoptar «ese mal genio» que Lagos ejercía cuando algún aliado se desmarcaba.
El episodio que más irritó a Ossandón fue el voto de la bancada republicana en el Congreso. Según relató, el gobierno solicitó apoyo para un proyecto sobre La Araucanía —vinculado a violencia y víctimas de terrorismo— con la promesa de mejorarlo mediante indicación sustitutiva. Los diputados republicanos, partido fundado por el propio Kast, votaron en bloque en contra. «¿Qué imagen estamos dando?», preguntó el senador.
En cuanto a las críticas que sectores de la UDI han dirigido contra la presidenta del Senado, Paulina Núñez, Ossandón las calificó de «superinjustas». Sostuvo que el rol de la mesa es «mantener la paz, la armonía» y buscar acuerdos transversales, y pidió «un poquito más de generosidad política» al interior de Chile Vamos.
También salió al paso de los dichos del presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Alessandri, quien cuestionó públicamente a la Contraloría por un informe sobre la exministra Steinert. Ossandón fue directo: «El que se sobrepasó en sus atribuciones fue el presidente de la Cámara, no la contralora». Comparó la situación con una condena propia de la Corte Suprema que le exige pagar 60 millones de pesos y que, según dijo, considera injusta, pero acata sin declaraciones públicas.
Sobre los republicanos que se dicen más cercanos a los libertarios que a Chile Vamos, Ossandón los describió como «superperdidos» y atribuyó sus declaraciones a la necesidad de «hacerse conocidos» en política.
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Conviene mirar los incentivos. La fractura que describe Ossandón no es ideológica en su origen: es de disciplina y de poder. Un oficialismo que negocia cargos y apoyos con el aparato estatal, pero que luego vota en sentido contrario, no solo debilita al gobierno; erosiona la credibilidad de cualquier programa de reformas ante los mercados y los ciudadanos que apostaron por ese proyecto.
El dato importa más que el ruido. Kast llegó al gobierno con un mandato claro de orden, seguridad y libre empresa. Si los propios fundadores de su partido operan como oposición interna, el costo no lo paga el gobierno en abstracto: lo pagan los contribuyentes que esperan reformas que nunca llegan, y las empresas que posponen decisiones de inversión mientras el Congreso permanece bloqueado por «peleas chicas», como las llamó el propio Ossandón.



