Un video difundido por la cuenta de Instagram «Class of Palm Beach» muestra al empresario mexicano Raúl Rocha Cantú caminando por el Boulevard des Moulins, en Mónaco. La grabación, destinada a documentar el guardarropa de transeúntes en zonas de alto poder adquisitivo, captó al copropietario de la organización Miss Universo acompañado de un grupo de personas y un menor de edad.
En el material, los acompañantes de Rocha Cantú mencionan portar prendas de Brunello Cucinelli, bolsos Hermès de los modelos Birkin y Kelly en versión mini, y calzado de la línea Epsom Run. La pieza que concentró mayor atención fue el reloj identificado en su muñeca: un Patek Philippe Aquanaut Referencia 5167R (001), con caja de oro rosa de 18 quilates, diámetro de 40.8 milímetros y esfera marrón con efecto rayos de sol.
Según el catálogo oficial de Patek Philippe, el movimiento mecánico de cuerda automática de ese modelo —calibre 26 (330 SC)— está compuesto por 207 piezas, 30 rubíes y un rotor central de oro de 21 quilates. El precio de lista oficial es de 49 mil 800 dólares estadounidenses, equivalente a aproximadamente 853 mil 600 pesos mexicanos al tipo de cambio actual. En el mercado secundario de coleccionistas, la pieza suele superar ese valor por la alta demanda y la baja disponibilidad de producción.
La difusión del video coincide con información sobre investigaciones activas de la Fiscalía General de la República (FGR). De acuerdo con datos oficiales de la institución, existe un mandato judicial tramitado contra el empresario por la presunta comisión de delitos relacionados con delincuencia organizada, tráfico de armas y contrabando de hidrocarburos. La FGR también reporta una orden de aprehensión adicional por operaciones con recursos de procedencia ilícita y lavado de dinero.
Las fuentes consultadas no precisan si Rocha Cantú se encuentra en situación de prófugo, ni si las autoridades mexicanas han solicitado cooperación internacional para su localización. Tampoco hay en las fuentes disponibles una respuesta pública del empresario a los señalamientos de la FGR.
El dato importa más que el ruido. Lo que el video exhibe no es solo un reloj de casi 50 mil dólares ni una tarde de compras en el principado: es la imagen de un empresario con órdenes de aprehensión activas en México viviendo con aparente normalidad en uno de los enclaves de mayor opacidad fiscal y patrimonial de Europa. Conviene mirar los incentivos que produce un sistema donde la fuga resulta más accesible que el proceso judicial.
Para el Estado mexicano, el episodio plantea una pregunta institucional concreta: si existen mandatos judiciales formales, ¿qué mecanismos de cooperación internacional están activados? La historia sugiere cautela ante la respuesta oficial. Los contribuyentes mexicanos financian un aparato de procuración de justicia cuya eficacia se mide, en última instancia, en si las órdenes de aprehensión se ejecutan o simplemente se acumulan en un expediente.



