El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) emitió este domingo una alerta por el paso de la onda tropical N.º 30, que alterará las condiciones atmosféricas en gran parte de Venezuela durante la jornada con lluvias, chubascos y descargas eléctricas.
Según el organismo, los estados Bolívar, Amazonas, Anzoátegui, Guárico, Cojedes, Apure, Barinas, Portuguesa, Lara, Falcón, Yaracuy, los Andes y Zulia registrarán precipitaciones desde la mañana. El Inameh instó a la población de zonas urbanas y rurales a extremar precauciones ante la actividad eléctrica prevista.
Pasado el mediodía, la inestabilidad atmosférica se incrementará sobre la Guayana Esequiba, el nororiente y la zona centro norte costera, donde la nubosidad se hará más densa. Las precipitaciones se intensificarán en la tarde y la noche.
En Caracas, Miranda y La Guaira se esperan lloviznas dispersas en la mañana, especialmente en zonas montañosas, que darán paso a precipitaciones de intensidad variable después del mediodía. La capital registrará una temperatura mínima de 18 °C y máxima de 28 °C.
El contraste térmico será marcado a lo largo del territorio: Maracaibo será la ciudad más calurosa con 37 °C, seguida de La Guaira con 35 °C, mientras que las zonas andinas como Mérida registrarán mínimas de hasta 6 °C.
En paralelo, El Nacional reporta que damnificados en La Guaira denunciaron esperas de hasta 12 horas en cola para acceder a un censo habitacional tras los terremotos recientes. El mismo medio consigna que concluyó la reparación del cable submarino de fibra óptica afectado por el doble terremoto.
El dato importa más que el ruido. Una alerta meteorológica ordinaria adquiere otra dimensión cuando coincide con una población que, según las propias denuncias recogidas por la prensa, todavía aguarda en fila para ser censada tras un sismo. La capacidad institucional de respuesta ante emergencias encadenadas —primero geológica, ahora meteorológica— es precisamente el tipo de prueba que los sistemas de gobierno limitado y eficiente están diseñados para superar con agilidad, y que los aparatos burocráticos sobredimensionados tienden a encallar. El calendario no espera: la temporada de lluvias avanza y las condiciones sobre el terreno son las que son.



