El LIV Golf regresa a suelo estadounidense con el torneo de Bedminster, que se disputa desde este jueves en el Trump National Golf Club de Nueva Jersey, propiedad del conglomerado empresarial del presidente Donald Trump, The Trump Organization. Según medios estadounidenses, Trump estará presente en el campo entre el 6 y el 8 de agosto.
El chileno Joaquín Niemann llega al torneo con la necesidad de revertir una actuación opaca. En su última presentación en Reino Unido no pudo defender el título y terminó en el puesto 28, con un acumulado de tres impactos bajo par. El resultado lo desplazó al quinto lugar de la tabla individual de la temporada, con 353.66 puntos.
Enfrente, el español Jon Rahm llega como líder indiscutido del circuito, con 938.44 puntos, seguido por Bryson DeChambeau con 719.40. Rahm busca su tercera corona consecutiva en suelo estadounidense, aunque él también llega con señales de alerta: terminó en el puesto 23 en Reino Unido, la primera vez que quedó fuera del top 20 en cualquiera de los 35 torneos de temporada regular que disputó en el LIV. «Siempre soy optimista. Juego a un deporte para ganarme la vida, así que realmente no puedo estar demasiado disgustado con cómo van las cosas en la vida», declaró el León de Barrika tras ese tropiezo.
El trasfondo deportivo, sin embargo, no es el único elemento que define este torneo. Los directivos del LIV atraviesan una búsqueda activa de nuevas fuentes de financiamiento luego de que el Fondo de Inversión Público saudí (PIF), su principal impulsor económico, redujo drásticamente su apoyo. El propio Niemann se refirió a la situación hace algunas semanas: «Siempre intentan informarnos y mantenernos al tanto de lo que hacen. Y nosotros siempre buscamos retroalimentación sobre nuestras opiniones y sugerencias para mejorar el producto y, con suerte, ofrecer algo aún mejor el próximo año. Que esta liga continúe y siga siendo valiosa para el mundo del golf».
La presencia de Trump en las tribunas añade una dimensión simbólica al evento. El torneo se celebra en un club que lleva su nombre y que forma parte de su conglomerado empresarial, en un momento en que el mandatario ha retomado el centro de la escena política global. La coincidencia no es menor: el LIV necesita visibilidad y patrocinadores, y la cobertura mediática que genera la presencia presidencial difícilmente pasa desapercibida.
Conviene mirar los incentivos. Un circuito que nació con el respaldo casi ilimitado del capital soberano saudí enfrenta ahora la prueba de mercado que todo proyecto deportivo debe superar tarde o temprano: generar valor por sus propios medios. La reducción del PIF no es solo un problema de caja; es una señal de que incluso los fondos soberanos exigen retorno. El LIV deberá demostrar que su modelo —torneos cortos, formato de equipos, campos premium— puede atraer patrocinadores privados y audiencias sostenidas sin depender indefinidamente de subsidios estatales.
Para Niemann, el torneo de Bedminster es una oportunidad concreta de reposicionarse en la tabla y de recordar por qué fue, durante meses, el principal rival de Rahm en el circuito. El dato importa más que el ruido: la distancia entre ambos en puntos es significativa, pero la temporada aún tiene recorrido.



