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Netanyahu descarta la amenaza de Mamdani: «Busca desviar la atención de sus errores»

El primer ministro israelí respondió con desdén al alcalde de Nueva York, quien estudia ordenar su arresto si asiste a la Asamblea General de la ONU en septiembre. El episodio revela hasta dónde ha llegado la deriva antisionista en la política municipal estadounidense.
Imagen ilustrativa
Internacionallunes 20 de julio de 2026

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu minimizó este domingo la amenaza del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien estudia la posibilidad de ordenar su detención si Netanyahu asiste a la Asamblea General de la ONU en septiembre.

La oficina del primer ministro publicó en X que «Mamdani parece interesado en desviar la atención pública de sus errores y atacar al líder del Estado judío y la única democracia en Oriente Medio». El comunicado añadió que «Mamdani debería centrarse en reparar el daño que sus políticas han causado a Nueva York».

Netanyahu ya había abordado el asunto en una intervención radiofónica previa, donde afirmó que la amenaza no le preocupaba y acusó al alcalde de apoyar a Hamás, el grupo militante palestino que controla una parte significativa de Gaza.

Por su parte, Mamdani declaró esta semana en el programa The Interview del New York Times que «el lugar del primer ministro Netanyahu está en La Haya», refiriéndose a la sede de la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas. El alcalde calificó a Netanyahu de «criminal de guerra que ha sido acusado por la Corte Penal Internacional» y sostuvo que esa es «una opinión compartida por muchos, precisamente debido a las consecuencias de sus acciones a lo largo de estos últimos años».

Mamdani precisó que su administración está en «conversación activa» con el Departamento Legal de la ciudad para determinar si cuenta con la autoridad para que el Departamento de Policía detenga al primer ministro israelí. Aclaró, no obstante, que actuarán conforme a lo que la ley permita y que no redactarán sus propias leyes para ese fin. Durante su campaña el año pasado, Mamdani ya había declarado al mismo rotativo que ordenaría al Departamento de Policía arrestar a Netanyahu.

El dato importa más que el ruido. Lo que en apariencia es un intercambio de declaraciones entre un jefe de gobierno extranjero y un alcalde municipal es, en realidad, un síntoma de algo más profundo: la progresiva instrumentalización de la política exterior por parte de funcionarios locales en Estados Unidos. Mamdani no tiene jurisdicción sobre la diplomacia federal, y el propio alcalde lo reconoce implícitamente al condicionar cualquier acción a lo que «la ley permita». El gesto es, ante todo, político.

Conviene mirar los incentivos. Mamdani gobierna una ciudad con graves desafíos de seguridad, gestión presupuestaria y calidad de vida urbana. Convertir a Netanyahu en el eje de su agenda proyecta hacia afuera tensiones que debería resolver hacia adentro. La respuesta de Jerusalén —señalar los «errores» del alcalde y su daño a Nueva York— apunta exactamente a ese flanco. Que un funcionario municipal dedique energía institucional a explorar el arresto de un jefe de Estado extranjero, en lugar de atender los problemas de sus contribuyentes, dice más sobre las prioridades del progresismo municipal que sobre el derecho internacional.

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