El periodo de pedagogía terminó. A partir de este lunes, los conductores que incumplan el pico y placa en Medellín y los otros nueve municipios del Valle de Aburrá enfrentan una multa de $633.232 —equivalente a 52,29 Unidades de Valor Básico— y la inmovilización de su vehículo.
La nueva rotación entró en vigor el pasado 3 de agosto. Durante la primera semana, las autoridades aplicaron únicamente sanciones pedagógicas: el infractor debía asistir a un curso, sin costo económico. Ese margen de gracia concluyó, y los agentes de tránsito de los diez municipios metropolitanos ya están facultados para imponer el comparendo y ordenar la grúa cuando corresponda.
Cómo opera la restricción
La medida rige de lunes a viernes, entre las 5:00 de la mañana y las 8:00 de la noche. Para vehículos particulares se toma el último dígito de la placa; para motocicletas de dos y cuatro tiempos, el primero. La distribución semanal es: lunes, placas terminadas en 5 y 8; martes, 1 y 4; miércoles, 0 y 2; jueves, 3 y 6; viernes, 7 y 9. La rotación estará vigente, en principio, hasta el 29 de enero de 2027.
La sanción no depende exclusivamente de que un agente intercepte al conductor en la vía. Las cámaras de fotodetección habilitadas en Medellín, Bello, Itagüí y Sabaneta también pueden registrar el incumplimiento. En Envigado, según la fuente, las cámaras están ubicadas en zonas donde no opera la restricción.
Excepciones y corredores libres
Quedan exentos los vehículos eléctricos, híbridos y los que funcionan con gas natural vehicular, siempre que cumplan las condiciones establecidas y cuenten con el registro correspondiente. También hay excepciones para determinados vehículos de organismos de socorro y medios de comunicación.
En Medellín permanecen libres de restricción la autopista Sur, la avenida Regional, la vía Las Palmas, la vía al Túnel de Occidente y las vías de los cinco corregimientos. Sin embargo, la fuente advierte que un corredor exento en Medellín puede tener restricciones al cruzar otro municipio del Valle de Aburrá: la avenida Regional y la autopista Sur tienen tramos donde sí aplica la medida, dependiendo del municipio.
La lectura de Continente
El pico y placa es, en esencia, un impuesto encubierto a la movilidad privada: no resuelve la congestión de fondo —que responde a déficits de infraestructura y transporte público—, sino que traslada el costo al conductor particular mediante una restricción administrativa respaldada por multas y grúas. La exención para vehículos eléctricos e híbridos introduce, además, un incentivo regulatorio que favorece a quienes pueden costear esa tecnología, mientras penaliza a propietarios de vehículos convencionales de menor valor.
Conviene mirar los incentivos: una medida que se financia con comparendos tiene pocos estímulos para resolverse a sí misma. Mientras el aparato estatal recaude por cada infracción, la presión para invertir en soluciones estructurales —más carriles, mejor metro, intermodalidad real— seguirá siendo menor que la retórica oficial sugiere.



