El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, viajó este viernes 7 de agosto a Cali para asistir a la ceremonia de toma de posesión de Abelardo de la Espriella como nuevo mandatario de Colombia. La investidura se celebró a las 3:00 de la tarde en la Arena USC de la Universidad de Cali, con la presencia de jefes de Estado y altas autoridades internacionales.
Antes del acto protocolar, Mulino sostuvo una reunión bilateral con De la Espriella. La agenda cubrió interconexión eléctrica regional, lucha contra el crimen organizado, cooperación en seguridad, relaciones diplomáticas y comerciales, y una alianza para impulsar inversiones en el sector turístico. La frontera del Darién —foco de presión migratoria y actividad del crimen organizado— figuró entre los asuntos prioritarios.
La delegación panameña incluyó al canciller Javier Martínez-Acha, al ministro de Comercio e Industrias Julio Moltó, al ministro de Seguridad Frank Ábrego y al embajador Mario Boyd Galindo. Mulino también mantuvo un encuentro con Reem Al Hashimy, ministra de Estado para la Cooperación Internacional de Emiratos Árabes Unidos, para explorar oportunidades de inversión entre Panamá y el país del Golfo.
El operativo de seguridad colombiano desplegó 21 puestos de control funcionando las 24 horas, con restricciones temporales al transporte de carga, circulación de motocicletas, porte de armas, uso de drones, sobrevuelos de helicópteros y aplicación de ley seca durante la jornada. Entre los mandatarios presentes estuvieron el rey Felipe VI de España y los presidentes Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay), Laura Fernández (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), José Antonio Kast (Chile) y Nasry Asfura (Honduras).
Con este desplazamiento, Mulino acumula 28 viajes internacionales en poco más de un año de gestión. Su agenda exterior ha incluido la Cumbre del Mercosur en Paraguay, la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el Foro Económico Mundial de Davos y visitas bilaterales a República Dominicana, Francia, Uruguay, Costa Rica, Brasil, Japón, Ecuador y México, entre otros destinos. En todos esos recorridos, el eje ha sido el mismo: posicionar a Panamá como centro regional de inversiones y logística.
Conviene mirar los incentivos. La visita a Cali no es solo protocolo: es la primera señal de que el eje Panamá-Colombia puede reorientarse bajo coordenadas de orden y libre empresa tras el ciclo Petro. La presencia simultánea de Milei, Kast, Noboa y Abinader en la misma sala dibuja un bloque informal de gobiernos que priorizan estabilidad jurídica e inversión privada sobre retórica redistributiva. Para Mulino, que ha construido su perfil externo sobre el Canal, la energía y el comercio, un vecino colombiano dispuesto a hablar de interconexión eléctrica y seguridad fronteriza es un activo concreto. El dato importa más que el ruido: la agenda bilateral firmada hoy tendrá que traducirse en proyectos medibles antes de que el entusiasmo inaugural se disipe.



