El cónsul de Alemania en Costa Rica, Mario Genz, murió ahogado este sábado luego de que se volcara el kayak en el que navegaba, según informaron medios locales y confirmó la cancillería costarricense.
Genz tenía 53 años. El accidente ocurrió en el Centro Recreativo La Laguna, a orillas de la laguna Río Cuarto, en la provincia de Alajuela, a unos 75 kilómetros al norte de San José. El diplomático era aficionado al buceo, al atletismo y al ciclismo, de acuerdo con la prensa costarricense.
Según consignó el medio Panorama, citado por La Tercera, el incidente se reportó alrededor de las 14.00 horas locales, cuando las autoridades recibieron el aviso de una persona sumergida en la laguna. Al llegar, los equipos de Bomberos y la Cruz Roja encontraron al cónsul sin signos vitales; su cuerpo ya había sido retirado del agua por personal del centro recreativo.
Sobre la duración de las maniobras de reanimación existe una diferencia entre las fuentes disponibles: El Universal, citando a los bomberos, señaló que el personal de la Cruz Roja intentó reanimarlo durante media hora antes de declararlo fallecido. La Tercera, en cambio, indicó que la reanimación por parte del personal paramédico se extendió por casi una hora. Ninguna versión oficial adicional permite precisar la cifra exacta.
El vocero local de la Cruz Roja, Jeremy Poveda, detalló que tres ambulancias y un vehículo de primera intervención acudieron a la emergencia, y confirmó que el paciente sufrió un paro cardiorrespiratorio.
El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica confirmó la muerte del diplomático en su cuenta de X. «El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto lamenta el fallecimiento del Señor Cónsul de Alemania en Costa Rica. Externamos nuestras más sentidas condolencias a su familia y sus compañeros de trabajo, reiterando nuestro acompañamiento en estos momentos de dolor», señaló la cancillería costarricense en la publicación.
La embajada alemana en San José había difundido previamente imágenes de Genz en actividades escolares y comunitarias en el país centroamericano, donde ejercía funciones consulares.
El episodio, aunque circunscrito a un accidente individual, recuerda que la labor diplomática no está exenta de los riesgos cotidianos que enfrenta cualquier residente extranjero en terreno. Los cuerpos consulares operan con frecuencia fuera de las sedes protegidas de las embajadas, en contacto directo con comunidades locales, deportes y actividades recreativas propias del país anfitrión.
La respuesta institucional —el pronunciamiento inmediato de la cancillería costarricense y la movilización de bomberos, Cruz Roja y personal paramédico— ilustra además el protocolo estándar ante la muerte de un funcionario extranjero, independientemente de las causas. La discrepancia entre los reportes sobre la duración de la reanimación es menor frente al hecho central, verificado por ambas fuentes: un accidente acuático fatal que priva a la representación alemana en Costa Rica de uno de sus funcionarios.



