Ariadna Montiel Reyes, presidenta de Morena, reprochó al presidente nacional del PAN, Jorge Romero, su recorrido por Europa para crear nuevas alianzas y llevar sus quejas sobre el partido guinda. La lideresa morenista condenó que Acción Nacional prefiera «hacer territorio» a miles de kilómetros de México y no en su propio país.
En una publicación en X, Montiel dijo que «Jorge Romero lleva días recorriendo Europa buscando afuera lo que hace mucho perdieron en México: el respaldo del pueblo». Añadió que «pueden recorrer todas las capitales del mundo, pero la democracia mexicana se decide aquí, con el voto libre y soberano del pueblo».
Montiel también ironizó que el problema del PAN no está en el extranjero, sino en el «proyecto de país que representan: ninguno». Según su mensaje, mientras los panistas tocan puertas en el exterior para intentar construir una legitimidad que el pueblo mexicano no les ha dado, Morena sigue recorriendo el país, organizándose desde abajo y escuchando a la gente.
La crítica de Montiel llegó en medio del nuevo Proceso Electoral 2026-2027, que arrancó recientemente, y en un contexto en el que Romero lleva días en Europa. El dirigente panista ha dicho que su objetivo es denunciar «la verdad de lo que está pasando en México con el dizque gobierno de Morena», además de seguir construyendo alianzas y compartir ideas para fortalecer a su partido.
Romero afirmó que «rescatar a México es la causa que nos mueve». Apenas el 8 de septiembre, él y otros liderazgos del PAN, entre ellos Santiago Taboada, acudieron al Parlamento Europeo en Bruselas para señalar la supuesta infiltración del crimen organizado en la política de México con el gobierno de Morena.
El dato importa más que el ruido. El episodio revela una batalla por el relato, pero también por el método. Un partido gobierna desde la mayoría y otro busca proyectarse en foros extranjeros para reforzar su posición interna. Conviene mirar los incentivos: cuando la política doméstica se vuelve insuficiente, las dirigencias intentan ganar aire fuera de casa.
Para Morena, la ventaja retórica es obvia: presenta al PAN como una fuerza desconectada del electorado mexicano. Para el PAN, la visita a Europa ofrece una plataforma para amplificar sus denuncias y exhibir que su disputa con el oficialismo no se limita al terreno nacional. En ambos casos, el costo de fondo es la misma desconfianza pública, un activo cada vez más escaso.
La historia sugiere cautela. Si la legitimidad debe decidirse «con el voto libre y soberano del pueblo», como dijo Montiel, entonces la prueba para ambos bloques no está en Bruselas ni en X, sino en la capacidad de traducir discursos en respaldo real. Ahí se juega el equilibrio político y, sobre todo, la relación entre partidos, instituciones y ciudadanos.


