El presidente Javier Milei recibió este viernes en la Casa Rosada al presidente de Corea del Sur, quien llegó a Buenos Aires el jueves por la noche tras visitar Brasil, Chile, Estados Unidos y Alemania, según informó la fuente consultada. Se trata, según consignó el canciller argentino al recibirlo en Ezeiza, de la primera visita bilateral de un mandatario surcoreano al país en 22 años.
La reunión tuvo dos instancias: primero un encuentro bilateral con los respectivos cancilleres de ambos países, y luego una reunión ampliada entre equipos. Por Argentina participaron, entre otros, el ministro de Economía Luis Caputo, el secretario de Coordinación de Energía y Minería Daniel González, y la secretaria general de la Presidencia Karina Milei.
Energía y minerales, el núcleo duro
«Ambos presidentes dialogaron sobre el fortalecimiento del vínculo comercial bilateral, con especial énfasis en los sectores de energía, minerales críticos y alimentos», comunicó oficialmente la Casa Rosada. La coyuntura pesa: Corea del Sur enfrenta dificultades en la importación de petróleo por la situación bélica en torno al estrecho de Ormuz, lo que convierte a la Argentina en un proveedor alternativo de interés estratégico.
Ambas delegaciones acordaron la creación de una mesa de trabajo bilateral. También identificaron oportunidades en inteligencia artificial y servicios culturales.
El Mercosur como ruido de fondo
El pasaje más revelador del encuentro fue el posicionamiento de Milei respecto al bloque regional. Según fuentes de la Casa Rosada, el mandatario argentino trasladó su idea de que «el Mercosur no sea un obstáculo para que la agenda en común de los dos países avance», y el presidente coreano habría coincidido. «No queremos quedar atados a la burocracia de la lógica del Mercosur, que impide avanzar más rápido en la búsqueda de soluciones», agregó una voz consultada por La Nación. Desde Balcarce 50 aclararon que «esto no significa salirse del Mercosur».
El contraste con Brasilia es nítido: días antes, el presidente coreano acordó con Lula da Silva la creación de un grupo de trabajo para reactivar las negociaciones de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y Corea del Sur, según consignaron medios internacionales. Argentina, en cambio, prefiere el carril bilateral.
Durante el encuentro, según La Nación, el mandatario coreano felicitó a Milei por la baja de la inflación y por la implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y del Súper RIGI.
Lo que está en juego
Conviene mirar los incentivos. Corea del Sur necesita diversificar su matriz energética ante la inestabilidad en Ormuz; Argentina necesita inversión extranjera directa y mercados para su producción de hidrocarburos y minerales críticos. El RIGI fue diseñado precisamente para atraer ese tipo de capital: reglas claras, horizonte largo, menor interferencia burocrática.
El dato importa más que el ruido. Que un presidente asiático viaje a Buenos Aires por primera vez en más de dos décadas y elogie públicamente el programa económico argentino no es un gesto protocolar: es una señal de que el reposicionamiento internacional del país bajo Milei tiene tracción real. La pregunta es si la mesa de trabajo acordada este viernes se traduce en contratos firmados o queda, como tantas cumbres anteriores, en una foto y pocos compromisos verificables.



