Javier Milei partió este martes a Francia rodeado de gobernadores y empresarios para encabezar la «Argentina Week», que se desarrollará en París entre el miércoles 30 de septiembre y el viernes 2 de octubre. El encuentro busca inversiones para el país en un contexto de incertidumbre económica y financiera.
La visita ocurre con el riesgo país en récord anual. El lunes cerró en 628 puntos básicos y llegó a tocar 641 unidades, según el indicador elaborado por JP Morgan, que toma en cuenta la cotización de los bonos y la distancia respecto de la tasa que paga el Tesoro estadounidense. Desde julio, cuando había bajado a 403 puntos, la diferencia se amplió en unos 240 puntos básicos, más del 50%.
Un informe de la consultora Fernando Marull y Asociados atribuyó el aumento a cuatro factores: el deterioro del escenario local durante agosto, un contexto internacional menos favorable en septiembre, las dudas sobre el programa financiero de 2027 y el aumento de la incertidumbre política y electoral.
El cuadro económico también aporta señales de deterioro. La actividad cayó 2,9% en julio respecto de junio, mientras la pobreza alcanzó el 32,3% en el primer semestre del año. Además, el desempleo llegó al 7,9% y el trabajo informal alcanzó el récord de 45%, según datos oficiales.
El objetivo central del viaje es conseguir inversiones para mejorar la situación económica, en áreas como hidrocarburos y minería, con el ofrecimiento de ventajosas exenciones fiscales. Radio Francia Internacional destacó que Francia es el séptimo país inversor en Argentina y que sus inversiones aumentaron considerablemente durante el último año.
Milei viaja con una delegación que incluye a sus ministros y a 13 gobernadores aliados. Según Clarín, esa presencia busca dar una imagen de gobernabilidad y certidumbre sobre el futuro del Presupuesto y de las principales reformas, con el mensaje de que Argentina es predecible y ofrece un horizonte de mediano y largo plazo seguro.
Pero el presidente aterriza en París también con fragilidad política. Una nueva encuesta de Zuban Córdoba muestra que la gestión de Milei tiene 63,6% de rechazo y 35% de aprobación. Gustavo Córdoba afirmó que Milei «sigue con una calificación muy negativa, casi 64 puntos de rechazo».
El encuestador agregó que esa negatividad se agrava porque se compone de dos partes negativas y una sola positiva, y dijo que el Gobierno tiene «piso y techo muy parecido». También señaló que, con los números actuales, «no hay ninguno en condiciones de ganar en primera vuelta» en alusión a las elecciones de octubre de 2027.
La confianza oficial también retrocedió. El Índice de Confianza en el Gobierno, que elabora la Universidad Torcuato Di Tella, cayó en septiembre 5,9% y quedó en 1,94 puntos sobre 5, el nivel más bajo desde que Milei es presidente. El índice acumula en lo que va del año una baja de 21,4%.
La caída fue generalizada en todos sus componentes y mostró retrocesos pronunciados en la percepción sobre la preocupación por el interés general y la evaluación general de la gestión.
El viaje a Francia es, en el fondo, una prueba de credibilidad. Milei busca capital privado en el exterior mientras su economía pierde impulso y su apoyo interno se erosiona. Conviene mirar los incentivos: cuando un gobierno sale a vender previsibilidad, el mercado suele preguntar primero por la estabilidad política y la capacidad de sostener las reformas.
La apuesta puede rendir si logra traducirse en inversiones concretas. Pero el costo de la incertidumbre ya está a la vista y lo paga, como siempre, el país entero: menos confianza, mayor riesgo y más difícil acceso al capital. En esa ecuación, la libre empresa necesita reglas claras; el aparato estatal, en cambio, no puede compensar por sí solo la falta de credibilidad.



