Ante una audiencia de inversores, diplomáticos y analistas en París, Javier Milei defendió este jueves el rumbo económico argentino y criticó a los gobiernos europeos por el exceso de burocracia, la expansión del Estado y lo que calificó como «inmigración descontrolada».
Desde el auditorio de la OCDE, el presidente argentino sostuvo que Argentina va en la dirección contraria y afirmó que la economía del país avanzó más «en 30 meses» que en los últimos 100 años. También atacó al «socialismo» de administraciones previas, a las que atribuyó la «ruina» del país.
Milei dijo además que Argentina puede ofrecer «energía abundante» —petróleo y gas— a Europa, en un contexto marcado por la guerra en Oriente Medio y en Ucrania. Añadió que el país busca posicionarse en la industria vinculada a la inteligencia artificial, apoyándose en recursos energéticos y minerales, tierras y capital humano.
En el mismo foro, el ministro de Economía, Luis Caputo, pidió a empresarios europeos que inviertan en Argentina. Dijo que el gabinete está «sinceramente deseoso» de liberar el potencial del país y de convertirlo en uno de los líderes de la economía global, como lo fue hace un siglo, y garantizó un entorno económico que asegura la inversión.
La jornada dejó un dato concreto para los números y no solo para los discursos: Patrick Pouyanné, presidente y director ejecutivo de TotalEnergies, adelantó que su grupo tiene previstas inversiones en Argentina por casi 10.000 millones de dólares. Como respaldo, mencionó las reformas del gobierno de Milei, en particular la posibilidad de repatriar dividendos y el régimen de incentivos a las grandes inversiones.
Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía, también intervino y subrayó la necesidad de estabilidad política, macroeconómica y regulatoria para atraer capital. Dijo que los países capaces de ofrecer esas condiciones tienen «mucho que ganar» y que Argentina tiene potencial para aumentar su producción de petróleo y gas, además de contribuir a la seguridad energética mundial y a la oferta de minerales críticos.
La comitiva argentina llegó a Francia con el objetivo explícito de conseguir inversiones, y la primera señal favorable fue el anuncio de TotalEnergies. Luego, Milei tiene previsto reunirse con Emmanuel Macron en el Elíseo, en una cita que, según fuentes del Elíseo, abordará el fortalecimiento de los lazos comerciales y divergencias políticas sobre el multilateralismo y la relación con la Unión Europea.
Conviene mirar los incentivos. Milei no viajó a París para hacer turismo diplomático, sino para vender estabilidad, reformas y reglas más favorables al capital. En una Argentina que necesita financiamiento, cada señal de previsibilidad reduce el costo de oportunidad de invertir y amplía el margen del gobierno.
La lectura política es igualmente clara: el presidente intenta convertir un programa de ajuste, desregulación y disciplina fiscal en una ventaja competitiva. Si logra que el dinero privado responda, reforzará su relato de que el mercado premia el orden; si no, quedará expuesto a la distancia entre el discurso y la ejecución. El dato importa más que el ruido.
