Javier Milei pasó una entrevista incómoda en The Economic Club de Nueva York, donde John Micklethwait, editor global de Bloomberg, lo interrogó sobre recesión, desempleo, restricciones cambiarias, China y la reelección de 2027.
El Presidente negó estar preocupado por una recesión y rechazó que el desempleo haya aumentado «sustancialmente» durante su mandato. También evitó precisar la fecha en que levantaría definitivamente las restricciones cambiarias, así como sus chances de eliminar las PASO y el rumbo del vínculo comercial con China.
Milei afirmó que está «muy tranquilo» de cara a las elecciones presidenciales de 2027, en las que buscará su reelección. En el mismo intercambio, tildó de «cavernícola» a la oposición y apuntó contra Axel Kicillof, a quien volvió a llamar «enano soviético».
El cuestionario de Bloomberg puso sobre la mesa una inquietud central para cualquier gobierno: si el crecimiento prometido resiste el examen de los datos. Micklethwait le recordó a Milei que este año se registraron «cifras bastante malas» y que la economía podría contraerse en los próximos seis meses. El mandatario respondió con un «No» y sostuvo que la Argentina «está creciendo» desde inicios de 2024 «de manera ininterrumpida».
Pero el propio Gobierno convive con números menos amables. Según el Indec, la economía argentina cayó 0,6% en el segundo trimestre del año frente a los primeros tres meses de 2026. Milei atribuyó las señales negativas a los indicadores desestacionalizados, que —según dijo— muestran «mucha volatilidad» y se construyen con ponderadores «del pasado». A su vez, aseguró que «la tendencia ciclo sigue creciendo sin ningún tipo de problemas».
La discusión por el empleo fue igual de incómoda. Micklethwait señaló que la tasa de desempleo había aumentado y que el fenómeno preocupa a los argentinos en las encuestas. Milei negó un aumento «sustancial» y recordó que la desocupación promedio histórica es de 9,8%. Hoy, según el Indec, se ubica en 7,9%, frente al 5,7% de diciembre de 2023.
El Presidente también defendió el mercado laboral informal. Dijo que la economía sí crea empleo y afirmó que ha generado 520.000 puestos de trabajo. Según su explicación, esos puestos se concentran en el sector informal, mientras el formal se contrae. «En el neto es expansivo», sostuvo.
En paralelo, Milei usó parte de la entrevista para cargar contra medios de comunicación y economistas que, dijo, «odian» al Gobierno y necesitan justificar que se equivocaron al pronosticar que el modelo económico «iba a salir mal».
También dedicó un tramo a la política interna. Dijo que el sector informal se expande porque la economía argentina atraviesa «muchos cambios estructurales» y advirtió que no se puede descartar que «vuelvan los cavernícolas». Luego insistió en que sus eventuales rivales tienen «el pasado por delante» y forman parte de «la decadencia argentina».
Sobre las PASO, Milei sostuvo que el asunto lo está «trabajando el ala política». Cuando Micklethwait le preguntó cuándo iría al Congreso y si la votarán este año, el Presidente evadió la respuesta. Reiteró, en cambio, que las primarias son un «instrumento siniestro».
La escena deja una señal clara: el Gobierno quiere exhibir fortaleza política mientras esquiva definiciones económicas clave. Conviene mirar los incentivos. Cuando un presidente evita contestar sobre recesión, cepo y reformas electorales, el costo no lo paga solo la conversación pública; también lo pagan la previsibilidad institucional y la libre empresa, que dependen de reglas claras.
La historia sugiere cautela. Argentina ya conoce el precio de convertir la política económica en una promesa permanente. Sin precisión sobre empleo, cambios cambiarios y reformas, el margen para sostener la confianza se estrecha. Y en un país que necesita inversión, el dato importa más que el ruido.
