Javier Milei cerró este viernes la Argentina Week de París con un cóctel en un salón del primer piso de la Torre Eiffel, rodeado por empresarios, gobernadores y funcionarios.
El acto incluyó música, comida y un breve discurso del Presidente, que calificó las jornadas como «espectaculares». Según el Gobierno, la semana dejó anuncios de inversión en la Argentina por parte de empresas por US$27.000 millones.
Milei agradeció a los participantes y organizadores del encuentro, así como a las autoridades francesas y a Emmanuel Macron por la hospitalidad. La recepción se hizo en el salón Gustave Eiffel y reunió a cerca de 200 personas, entre gobernadores, funcionarios y empresarios invitados, de acuerdo con Infobae.
En el cierre estuvieron Karina Milei, Pablo Quirno, Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Fabián Fernández y Santiago Bausili, además de los gobernadores Ignacio Torres, Rogelio Frigerio y Carlos Sadir. Entre los empresarios participaron Marcelo Mindlin, Francisco de Narváez, Federico Ovejero, Marisa Brisher, Diego Sucalesca y Martín Rapallini.
El cóctel comenzó a las 19 hora local, duró cerca de tres horas y tuvo un formato austero, con comida, vino y jugo de naranja. Una orquesta lírica que trabajó ad honorem tocó el himno y acompañó la recepción.
Milei dijo que fueron unas jornadas en las que pudieron compartir su pasión por el futuro del país y sostuvo que Argentina está frente a «un cambio de página» respecto de sus 100 años de historia. También afirmó que el país se dirige «a paso firme hacia el futuro» y expresó su intención de repetir este tipo de encuentros en París y en otros foros globales.
Tras el evento, la comitiva se marchó y emprendió su regreso a Buenos Aires. El arribo a la Aeroestación Militar de Aeroparque está estipulado para este sábado a las 10.
Conviene mirar los incentivos. El Gobierno eligió la Torre Eiffel como escenario para vender una narrativa de apertura y atracción de capitales, y eso tiene lógica política y económica. Una administración que quiere más inversión necesita mostrarse ante el capital internacional, no encerrarse en el lenguaje doméstico.
Pero la vara relevante no es la escenografía, sino la conversión de promesas en proyectos, y de proyectos en producción. Si los anuncios de US$27.000 millones terminan materializándose, habrá empleo, actividad y más capacidad de generación de riqueza. Si no, quedará una foto elegante y costosa en una capital ajena. El dato importa más que el ruido.

