El belga Tim Merlier ganó este jueves la etapa 12 del Tour de Francia 2026, disputada en Chalon-sur-Saône, al imponerse en un sprint masivo ante el neerlandés Olav Kooij y su compatriota Jasper Philipsen. Es la tercera victoria del corredor del Soudal Quick-Step en esta edición 113 de la carrera.
Merlier, de 33 años, ya había conquistado las etapas séptima y octava —con metas en Burdeos y Bergerac respectivamente— en días consecutivos la semana pasada. Su dominio en los sprints ha frustrado en repetidas ocasiones los planes del equipo Alpecin, que apostaba por Philipsen como su carta ganadora en las llegadas al llano.
Kooij, que había ganado en Pau y terminado segundo en la etapa del miércoles en Nevers, acumula ya cuatro podios en el Tour actual. Un balance sólido para el neerlandés, aunque la victoria se le resiste frente a la contundencia de Merlier.
La llegada estuvo marcada por una violenta caída en los últimos metros en la que se vieron implicados el colombiano Fernando Gaviria y el francés Dorian Godon, entre otros corredores. Según la información disponible, Gaviria sufrió una fractura en la clavícula que lo deja fuera de competición.
Los últimos 25 kilómetros ofrecieron animación gracias a los ataques de pequeños grupos escapados, entre ellos el estadounidense Quinn Simmons —corredor del Lidl-Trek, conocido como «Capitán América»— que se resistió hasta la subida de Montagny-lès-Buxy. Aun así, los trenes de los velocistas cumplieron su misión y reconcentraron el pelotón a tiempo para decidir la etapa al sprint.
En la clasificación general, el esloveno Tadej Pogacar conserva el maillot amarillo con una ventaja de 3 minutos y 36 segundos sobre el danés Jonas Vingegaard, segundo, y 4 minutos y 6 segundos sobre el belga Remco Evenepoel, tercero. Fue, como en jornadas anteriores, una etapa de transición para los favoritos a la general.
El escenario cambia a partir del viernes: el Tour comienza a ganar altitud con la subida del Ballon d'Alsace, seguida de dos etapas de montaña —el sábado en los Vosgos y el domingo en los Alpes— antes del desenlace final en los Campos Elíseos de París, previsto para dentro de una semana.
Conviene mirar los incentivos. Las etapas llanas que quedan son escasas, y Merlier ya ha extraído de ellas el máximo rendimiento posible. Su dominio en los sprints no es casualidad: refleja una jerarquía táctica clara dentro del Soudal Quick-Step y una condición física que sus rivales no han logrado igualar en ninguno de los tres finales al llano. El dato importa más que el ruido: con tres victorias parciales, el belga es, junto a Pogacar, el nombre propio más destacado de esta edición. A partir de ahora, la carrera pertenece a la montaña y, salvo sorpresa, al esloveno.

