El gobierno de Estados Unidos pidió disculpas este jueves tras la difusión viral de un mapa de África con graves errores geográficos, exhibido por su delegación durante la 26ª Conferencia Internacional sobre el Sida (AIDS 2026), celebrada esta semana en Río de Janeiro, Brasil.
La diapositiva, proyectada ante un auditorio internacional, mostraba a seis países africanos en ubicaciones incorrectas. Entre los errores más notorios: Nigeria —que limita con el océano Atlántico— aparecía como país sin salida al mar, en pleno desierto del Sahara; Mozambique, situado en el sudeste africano, figuraba en el Cuerno de África; y Costa de Marfil había sido desplazada hacia el sur del continente.
Un análisis posterior reveló que la imagen llevaba una marca de agua de OpenAI, lo que sugirió que la plantilla fue generada con herramientas de inteligencia artificial. OpenAI no respondió a las solicitudes de comentarios. El ponente fue Jeff Graham, el máximo representante de Estados Unidos en materia de salud con supervisión sobre el programa conocido como PEPFAR —Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del Sida—, quien tampoco respondió a consultas de la prensa.
Las capturas del mapa se volvieron virales a partir de una publicación en Substack de la activista y especialista en VIH Emily Bass. Matt Petit, especialista en inteligencia artificial y geopolítica del Atlantic Council, escribió en esa misma publicación: «Quienquiera que haya creado y aprobado esta diapositiva no sabía dónde se encuentran los países de África y no se molestó en revisar su trabajo».
El Departamento de Estado reconoció el error en un comunicado formal. «Asumimos plena responsabilidad por la confusión y la información errónea que esto haya podido causar a los participantes, incluidos nuestros socios africanos», declaró un portavoz. El organismo explicó que el mapa fue elaborado por un miembro del equipo que «modificó apresuradamente» la presentación antes del evento, y subrayó que los intercambios en la conferencia fueron «sustanciales y constructivos».
El episodio ocurre en un momento de fuertes recortes a la ayuda internacional impulsados por la administración Trump desde su regreso a la Casa Blanca. Sin embargo, según un informe del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida publicado para la conferencia de Río, Estados Unidos continúa siendo el principal financista público de los programas de lucha contra el VIH en el mundo, aportando el 74% de esos fondos.
Conviene mirar los incentivos. El error es menor en términos diplomáticos —una disculpa formal lo cierra— pero ilustra un problema de fondo: la adopción acelerada de herramientas de inteligencia artificial en entornos oficiales sin los controles de verificación elementales. Que una delegación del gobierno más poderoso del mundo proyecte un mapa geográficamente incorrecto ante socios africanos, en una conferencia de salud global, no es solo un tropiezo de comunicación: es una señal de procesos internos que privilegian la velocidad sobre la exactitud. El dato importa más que el ruido: Estados Unidos financia tres cuartas partes de la lucha global contra el VIH. Esa responsabilidad exige, como mínimo, que los materiales que la representan superen una revisión básica antes de llegar a la pantalla.



