Emmanuel Macron se reunió en Nueva York con Volodímir Zelenski y le prometió ayuda en defensa aérea y energía para afrontar el invierno, cuando Kyiv teme una nueva campaña de bombardeos masivos rusos contra su sistema energético.
El presidente francés dijo que Francia suministrará radares e interceptores para reforzar las defensas aéreas de Ucrania. También escribió en X que «Francia estará al lado de Ucrania para afrontar el invierno» y que el G7 de la Energía se movilizará para brindar apoyo.
Macron agregó que había hablado con Donald Trump sobre ese respaldo a Kyiv, así como sobre una posible tregua energética entre Rusia y Ucrania y un hipotético cese de los ataques en el mar Negro. Según Macron, Francia respalda esa propuesta ucraniana, que también cuenta con el aval de Estados Unidos.
El encuentro tuvo lugar en Nueva York, donde Zelenski y Macron participan en la Asamblea General de la ONU. Macron sostuvo además que «este será un asunto clave en las negociaciones que deben reanudarse y que deben llevar a una paz justa y duradera».
Más allá de la cortesía diplomática, el dato relevante es que Europa sigue comprometida con el sostenimiento material de Ucrania mientras la guerra se prolonga y se acerca el invierno. Eso significa más presión sobre los presupuestos públicos y sobre la arquitectura energética del continente, no solo sobre el frente militar.
La elección es incómoda pero clara: o se evita que Kyiv quede expuesta a una nueva ofensiva contra su infraestructura crítica, o se acepta que la guerra siga erosionando la estabilidad regional y el orden internacional. Cuando los gobiernos hablan de solidaridad, también hablan de capacidad fiscal, de industria de defensa y de resiliencia energética.
Para los contribuyentes europeos, el mensaje es conocido: la seguridad cuesta. La discusión ya no es abstracta, sino de incentivos y prioridades. Si la diplomacia no logra abrir una salida, el aparato estatal seguirá financiando una guerra que obliga a rearmar, a proteger redes eléctricas y a prepararse para un invierno más largo de lo deseable.

