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Los hijos de López Obrador, entre Sassicaia y tequila en la Condesa

Andrés Manuel y Gonzalo López Beltrán fueron vistos en un restaurante de lujo con un exfuncionario de la Ayudantía Presidencial y el líder de José Cuervo, según reportó el columnista Héctor de Mauleón.
Foto: elfinanciero.com.mx
Las Américaslunes 31 de agosto de 2026

Andrés Manuel López Beltrán, conocido como «Andy», y su hermano Gonzalo Alfonso López Beltrán, hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, fueron vistos en Magazzino, restaurante italo-mexicano de la colonia Condesa, en la Ciudad de México.

Según el columnista Héctor de Mauleón, los hermanos sostuvieron ahí una reunión de alrededor de cinco horas junto a Daniel Asaf, exjefe de la Ayudantía de la Presidencia; Juan Domingo Beckmann, líder de la tequilera José Cuervo; y Mauricio Garduño, empresario especializado en tecnología y transformación digital.

De Mauleón afirma que durante el encuentro un mesero descorchó una botella de Sassicaia, vino tinto Súper Toscano, mientras «Andy» López Beltrán bebió tequila.

Magazzino se define a sí mismo como «un laboratorio gastronómico de día y un wine bar de noche», parte de Gruppo Noi, bajo la dirección del chef Patrizio Cesarano, también responsable de Casa d'Italia y Vecchio Forno. El lugar fue incluido recientemente por la revista Eater en un listado de los 38 mejores restaurantes de Ciudad de México, distinguido por su Chef's Table y su carta de vinos poco comunes.

El sitio ofrece dos espacios: una barra interior para seis comensales, donde el chef cocina frente al público, y una terraza pet-friendly con servicio a la carta u omakase. La carta incluye platillos como elotes baby a la parrilla, tostada de salmón Ora King con salsa macha, crudo de totoaba de Baja California y panna cotta de vainilla con granita de jamaica, con precios que van de 155 a 365 pesos por platillo.

El ticket promedio por persona se ubica, según distintas estimaciones, entre 600 y mil pesos sin contar vinos de alta gama. Esa cifra puede dispararse considerablemente: el restaurante maneja etiquetas exclusivas que fácilmente superan los 15 mil pesos por botella, de acuerdo con datos de OpenTable.

La escena contrasta con el discurso de «austeridad republicana» que definió el gobierno del expresidente López Obrador y que su movimiento, la autodenominada Cuarta Transformación, ha convertido en bandera política durante casi una década. Ese principio —renuncia al lujo, cercanía con el pueblo, sobriedad del servidor público— fue exhibido sistemáticamente como frontera moral frente a administraciones anteriores.

Que los hijos del expresidente compartan mesa durante cinco horas con un exfuncionario de la Ayudantía Presidencial, el líder de una de las tequileras más grandes del país y un empresario tecnológico, en un restaurante donde una sola botella puede costar más que el salario mensual de un trabajador promedio, no constituye por sí mismo una irregularidad. No hay en las fuentes disponibles señalamiento de conducta ilícita ni vínculo documentado con decisiones de gobierno.

Pero el episodio ilustra una tensión que Continente ha señalado antes en la coyuntura mexicana: la distancia entre la retórica de austeridad que legitima al proyecto oficialista ante su electorado y las redes sociales y económicas que efectivamente frecuentan quienes están cerca del poder. Conviene mirar los incentivos: cuando la superioridad moral es la moneda política, cualquier exhibición de privilegio —documentada o no como delito— erosiona el capital narrativo que sostiene al movimiento. El dato importa más que el ruido, y el dato aquí es simple: gasto, compañía y lugar quedaron registrados, sin que exista, hasta ahora, explicación pública del oficialismo ni de los propios protagonistas.

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